A última hora de la tarde, una vez aburridas las ovejas a la espera de su comparecencia tras el paso por Zarzuela, saltó la noticia desde la propia Casa Real: Rajoy ha declinado el ofrecimiento del Rey para ser candidato a la Presidencia. “De momento no tengo los apoyos necesarios”, “tengo una mayoría absoluta en contra”, pero no renuncia a nada.
En realidad, lo que ha hecho el presidente en funciones es voltear la escena política. Él se ha explicado con la cachazuda lógica de los puntos cardinales que deberían centrar los afanes de un nuevo Gobierno: la unidad de España y la igualdad de todos los españoles, el modelo y los compromisos europeos, crear empleo y consolidar el estado de bienestar, y la lucha contra el terrorismo internacional. Y el dialogo como método para superar las diferencias, porque aun existiendo sobre esos puntos un acuerdo básico entre populares, socialistas y ciudadanos, dijo, hay diferencias en cuanto a las medidas para lograrlos.
Ahora es Sánchez quien ha de explicarse, y ante razonamiento tan claro y de sentido común ya no le basta con reiterar su repugnancia a sentarse con los populares, ¡cuando acaban de hacerlo para constituir la mesa del Congreso!, por ejemplo.
Pero sobre todo habrá de responder por la puñalada trapera que le asestó su socio eventual invistiéndose vicepresidente y reclamando cuatro ministerios de ese gobierno “de progreso” que Iglesias anunció al propio monarca. Continue Reading ▶





