Al parecer la mayoría de quienes se sientan en el Congreso de los Diputados quiere seguir unos meses más sin dar golpe. Cobrando, eso sí, pero dispuestos a no abordar un problema de los muchos que pesan sobre muchos españoles, a no estudiar remedio alguno porque al no haber Gobierno tampoco hay oposición; en fin simplemente viendo cómo pasan los días hasta que el otoño madrileño tiña de cobre las copas de chopos y acacias de la capital.
Cuando la patria tiene representantes a quienes no se les ocurre más que tachar de aburrido un discurso de investidura –quizá el mejor estructurado y más completo de cuantos ha vivido la democracia española- no cabe demasiada esperanza en que pueda depararnos algo bueno el futuro en manos de esta tropa.
El gran aliado declara haber echado en falta que el candidato no haya solicitado la abstención de los socialistas cuando todo su discurso fue de mano tendida buscando, más que la mera abstención, un apoyo franco. Prueba palmaria ésta de que a la política hay que llegar llorado. Y saber que el objetivo final es que el otro se salga con la tuya. Continue Reading ▶





