Dice Iceta -qué gran intervención la suya en el Parlament contra el golpe que los independentistas propinaron al Estado de Derecho el pasado 6 de septiembre- que la solución del secesionismo pasa por reconocer constitucionalmente que España es una nación de naciones. Y así Cataluña, como nación que es, tendrá competencias exclusivas en materia de lengua, educación y cultura.
En un artículo remitido al New York Times, el socialista catalán entra en la escena internacional con tan oportuna aportación, que además completa con un juicio sumario al gobierno de España: incapaz de entablar una negociación con los sediciosos, escribe, “derivó la cuestión al poder judicial, propiciando la vergüenza de las imágenes de cargas policiales desmesuradas el 1 de octubre”.
He ahí el valor de un aliado en momentos como los que vivimos. Con muchos como éste, Rajoy ya puede dormir tranquilo.
Iceta no puede desconocer la incidencia que ha tenido en el cultivo del separatismo la Educación cedida a la Generalitat por sucesivos gobiernos nacionales. La buena fe que en los albores de la Transición se suponía a quienes habían pactado la Constitución de la Concordia, así la apellidaron, fue burlada demasiado pronto. Las cuatro esquinas de la manta nacional, nuestra piel de toro, apenas pudieron resistir los efectos de la codicia, presupuestaria o identitaria, que se apoderó de algunas regiones convertidas en Comunidades Autónomas. Continue Reading ▶






