El gobierno Sánchez está apelando a la insumisión civil de los ciudadanos honrados.
Cargarse el parlamento con un decretazo contra el Senado; dar a Cataluña el tratamiento que los sediciosos le han impuesto; cargarse el proceso de reconstrucción económica en curso para satisfacer a los leninistas con que gobierna; secuestrar la televisión pública nacional y ocupar el CIS y la dirección del primer diario impreso es propio de autócratas sin vergüenza.
Y ¿hasta cuándo la cargante procesión de la momia de quien ganó una lejana guerra civil? Es imaginable la satisfacción de los de Sánchez viendo cómo el señuelo del viejo caudillo atrae la atención de opinadores y columnistas como si no hubiera asuntos más serios de que tratar.
Pero lo que colma el vaso de la resignación es la dejación de funciones que acaba de protagonizar su ministerio de Justicia. Alegar que España “no asumirá en ningún caso la defensa del juez Llarena por los actos privados que se le atribuyen” es una felonía. Continue Reading ▶






