El impresentable presidente del parlamento de Cataluña llora como Boabdil tras la pérdida de Granada porque en el juicio a sus compinches no le dejan poner ahora unos vídeos. El hecho demuestra lo que este personaje, todo un presidente de una cámara legislativa regional, sabe acerca de lo que las leyes son en una democracia; piensa, o dice, que lo que vale son los vídeos.
El episodio viene a cuento de las declaraciones de una veintena de testigos en el Tribunal Supremo sobre lo que pasó en Cataluña en torno al golpe propinado al Estado por los llamados soberanistas. Dice el tal Torrent que los testigos, miembros de las fuerzas armadas, mintieron; que allí no hubo más violencia que la que ellos mismo ejercieron, como un vídeo podría demostrar.
El tal Torrent, hombre apreciado en su pueblo del que fue concejal con veinte añitos y a quien le gusta hacer ese aguardiente de yerbas y especias llamado ratafía, estudió ciencias políticas en la Autónoma de Barcelona; es decir, tiene la formación necesaria, o debería tenerla, para saber que las penas por falso testimonio en un tribunal no son menores, pueden llegar hasta los tres años. Continue Reading ▶






