Cuando en la situación política que vivimos casi todo parece perdido, y así lo comentaba ayer, un rayo de luz devuelve la esperanza de que un mundo mejor es posible. El fenómeno no es frecuente, pero sí posible. Ayer lo viví en el curso de uno de esos desayunos con que beneméritas instituciones, Nueva Economía en este caso, te convocan a primeras horas de la mañana para despertar algún interés por lo que hacen o piensan gentes públicas.
En esta ocasión se operó el milagro en el comedor de un madrileño hotel de postín: Gema Igual, alcaldesa de Santander, demostró cómo la política es, más que el arte de lo posible, un compromiso ético con los ciudadanos.
Porque la política no es un fin cerrado en sí mismo. Estamos demasiado aclimatados a sufrir políticos con el objetivo puesto en la conquista del poder y su posterior mantenimiento. Es lo propio de gentes sin escrúpulos que no pasaron de leer nada más allá, ni acá, de los consejos al príncipe maquiavélico. Continue Reading ▶






