Mucha gente sensata se conformaría con que este fin de semana alumbrara una fórmula para rehacer la UniónEuropea, compartible por al menos una docena de países, incluido el eje franco prusiano, que eso es lo de Sarko y Merkel.
Otros prefieren seguir especulando sobre si nuestra democracia a la europea está perdiendo calidad y hasta dónde pueden ser cedidos espacios de soberanía nacional en aras de una simple moneda.
Pero algo parece claro, que hay que estar ahí por la sencilla razón de que los mejores van a donde están los mejores. Y ahí está la clave para hacerse respetar.





