No habrá debate sobre el estado de la Nación. Podría ser un globo sonda, de los muchos que han bailado por los cielos, pero escudarse en que eso es lo acostumbrado en año de investidura será un chascarrillo, nunca una justificación.
Probablemente no saldrían luces nuevas de parafernalia tal, incluso su resultado podría ser escasamente ejemplar, aquí y hacia fuera del país. Seguramente no haya datos suficientemente consolidados como para aventurar un futuro a tres meses vista, ni convenga dar cuartos al pregonero sobre el ánimo que impulsa ciertas negociaciones en ciernes. Efectivamente muchas excusas caben, pero la sociedad necesita saber.
También es posible que no tengan nada que enseñar, más allá de las simplezas con que la mayoría de los políticos, propios y foráneos, acostumbra a cursar su oficio. Pues confirmémoslo de una vez. No será un bálsamo, pero estaremos en la realidad. Continue Reading ▶






