¿Y si nos vamos?, 2

Sugerente regalo de despedida

En el despropósito en que se ha convertido la política europea sólo falta el país que diera un portazo desde fuera. Grecia no se decide. ¿Y nosotros, por qué no?

La suma de nuestras propias torpezas más las de cada uno de los miembros del euro y las de la Comisión produce un resultado absurdo: menos de cero. Nada sale adelante, todo empeora día a día, como fruta que el paso del tiempo torna cediza. Los acuerdos a los que penosamente llegan, cuando se alcanzan, parecen escritos con tinta simpática. Nadie es capaz de leerlos sin el reactivo conveniente que nadie acaba por encontrar, a lo que parece. Cuando llegue quizá ya no merezcan demasiada atención.

Ejemplo: el rescate de la parte pocha del sector financiero nacional. A qué llegó el Eurogrupo aún está en discusión. Ya se sabe que para leer lo escrito con agua de limón basta con someter el papel al calor. Pero entre que en Bruselas lo del calor no abunda y los nuestros esperando a las auditorías antes de concretar, otros están haciendo su agosto en los mercados secundarios a costa de nuestro crecimiento. Y ojo, que del papel sometido al calor agosteño pueden salir llamas. Continue Reading

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Grecia, en interés de todos

Samaras tiene 10 días para formar gobierno

La Casa Blanca fue la primera en reaccionar ante la derrota en Grecia de la coalición izquierdista radical Syriza o, dicho por pasiva, el triunfo de la Nueva Democracia de Samaras: “Como el presidente Obama y otros líderes mundiales han dicho, a todos nos interesa que Grecia permanezca en el Euro respetando su compromiso con las reformas”. Y en el mercado australiano la cotización del euro volvió a los niveles de hace un mes, 1,2730 dólares.

En Europa, siempre tarde, los presidentes de la UE y de la Comisión mandaron un recado conjunto complementario: esperan que formen gobierno rápidamente, cuanto antes, para poder seguir implementando las medidas que sacarán al país de su situación. Continue Reading

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¿A qué espera Dívar?

Abará por atender el clamor

No hay razón que cubra el desaguisado que ha causado el señor Dívar; la autoritas del Tribunal Supremo que preside, y del gobierno del tercer poder del Estado, ha caído víctima de su empecinamiento en defender lo indefendible y de la longa manus del ciudadano Garzón. El abogado del ex juez estrellado dio pié al disparate cuando judicializó sus denuncias de despilfarro, pero inocente de delito o de pecado, los viajes son impresentables. Ética y estéticamente. Siempre los responsables públicos deben ejemplaridad a los ciudadanos; en circunstancias como las que vivimos esadeuda se convierte en ineludible exigencia.

El señor Dívar es el último ejemplo de consenso en materia de nombramientos durante la etapa socialista. Fue designado presidente del CGPJ y del TS en el otoño del 2008, a propuesta del PSOE; los populares presentaban al señor de Rosa para la vicepresidencia. El anterior fue el de RTVE, Alberto Oliart. No llegó a cumplir el período para el que fue nombrado; éste tampoco llegará a hacerlo. Continue Reading

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Las cosas de la crisis

Una obra para leer y repensar

¿Todo va mal por la crisis, o más bien hay crisis porque las cosas van mal? No es un juego de palabras, ni seguimos el cuento del huevo y la gallina que ayer cerraba este cuaderno de bitácora.

¿Por qué todo parece haber saltado de repente por los aires? Las hipotecas basura norteamericanas y la demencia en que cayeron sus bancos de inversión pudieron ser la mecha; nuestra burbuja inmobiliaria, la chispa que prendió el fuego al que dio oxígeno el torpe comportamiento del gobierno anterior, y algunos añaden el rigor de los ajustes puestos en marcha por el actual. Pero todo ello no basta para explicar por qué estamos donde estamos. Y es que, entre otras cosas, no estamos solos.

Llegamos tarde no porque resistiéramos mejor los embates que asolaron la banca americana, británica, alemana, francesa y holandesa hace cuatro y tres años, sino porque aquí nos hicimos los suecos. No sólo aquel gobierno Zapatero que negó más que San Pedro; todos. Continue Reading

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De huevos y gallinas

Asturias 2012: reclamando subvenciones

Aunque el común esté acostumbrado a oír hablar de sadomasoquismo, los expertos dicen que entre el marqués de Sade y el austrohúngaro von Sacher-Masoch, con ascendencia española por cierto, media medio mundo. En cualquier caso algo parecido a eso parece estar extendiéndose por estos lares gracias a unos cuantos aplicados al extraño juego de ver quién grita más alto aquello tan revolucionario, o reaccionario que lo mismo viene a dar, de “cuanto peor, mejor”. Como si la realidad no aportara suficientes sinsabores como para andar flagelándose por las esquinas.

Se entiende que médicos y mineros, estudiantes y docentes, y en breve bancarios, cajeros, concejales y hasta parlamentarios autonómicos manifiesten sus cabreos respectivos. Los recortes duelen siempre, los inevitables y los que pudiendo haberse evitado no lo fueron, también. Pero que haya políticos y creadores de opinión meciéndose en esas olas como quien se refresca un mediodía de agosto en una playa del Cantábrico, no es de recibo. Continue Reading

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Guerra, la reforma local y Krugman

Hay cosas que parece que nunca cambiarán

Aquello de Bertolt Brecht de que «crisis es cuando lo viejo no acaba de morirlo nuevo no acaba de nacer», hace pensar en que si salimos de ésta al fin podremos hablar del gran cambio hacia la modernidad.

En los primeros años 80 del pasado siglo Guerra, el socialista, dijo apenas instalados en el poder que cuando salieran de él “a España no la va a conocer ni la madre que la parió”. No fue para tanto. Cierto es que politizaron el poder judicial a la voz de que Montesquieu estaba muerto, que se cargaron buena parte de la función pública y desactivaron el tribunal constitucional, como también que la economía se reordenó y que ocupamos al fin el lugar que nos correspondía en el mundo, una vez superada la transición, con las entradas en la OTAN y la CEE.

Pero al cabo de  catorce años de gobiernos de González el país siguió siendo esencialmente el mismo. No tuvo inconveniente en merendarse la cena con los fastos del 92, provocando tres devaluaciones, tres, en un trimestre. Y aquello acabó malamente, escandalizando a propios y extraños con guerras sucias y el país metido en una espiral negra de corrupción de la que aún no ha salido. Continue Reading

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