Meticulosamente, las autoridades europeas pusieron en marcha el proceso para controlar los costes de financiación que pesan sobre las economías española e italiana. Con más de un mes de retraso, el verano es tan verano aquí como en Frankfurt, Bruselas y Berlín, el anuncio que se esperaba de Draghi fue activado en Frankfurt mientras Durao Barroso visitaba a Monti en Roma y Merkel almorzaba en Madrid con Rajoy.
La puesta en escena, ajustada hasta el último detalle, sirvió para despejar la incógnita sobre hasta dónde la Comisión y el Banco Central europeos están dispuestos a colaborar con los esfuerzos que italianos y españoles están haciendo para ajustar sus economías; es decir, a salvaguardar el euro, que viene a ser lo mismo. No hubo más novedad que el hecho de haberse puesto en marcha, al fin, lo que ya fue aprobado en la última cumbre europea. En pocas palabras: Help yourself and help you. Lo que corresponde.
Pero los españoles tuvimos la oportunidad de ver desde primera fila cómo se produce un político de primer nivel; en este caso, política. La canciller alemana dio una breve lección de cómo explicar cosas tan elementales como que cualquier reforma tarda tiempo en mostrar sus efectos; en otras palabras, que el bálsamo de Fierabrás sólo funciona en el Quijote. Y de cortar sin dejar espacio a la especulación ante preguntas como qué consejos le dio a su colega español. Continue Reading ▶






