Junto a tanto desasosiego la crisis también puede dejar a su paso aportaciones positivas. Sería difícil de entender que un futuro de normalidad no se asentara sobre cambios de determinados paradigmas y una reformulación de valores. Un visitante de otro tiempo que llegara hoy a este país se haría muy mala imagen de lo que los humanos han llegado a ser. La capacidad para generar situaciones de escándalo es superior a lo previsible. Hay pocos ámbitos de la vida pública cuyos descosidos no muestren las vergüenzas de tantos agentes. Aquí y allá, sin distinción de colores ni situaciones.
Investigaciones abiertas por la fiscalía, un juez o las propias fuerzas de seguridad del ministerio del Interior con mayores o menores escrúpulos por doquier destapan ollas podridas. Alcaldes, consejeros, presidentes de autonomías, folklóricas, representantes sindicales o empresariales, financieros y esos llamados empresarios sin otra capacidad de emprendimiento conocida más allá del pro domo sua, arriban a la picota entre el escándalo y el regocijo de la masa, harta al fin de los esperpentos alumbrados por los realities televisivos, que esa es otra. Continue Reading ▶






