Dice, y dice bien, Josep Piqué en larga entrevista publicada hoy, que el problema catalán, y él lo es, merece que el Gobierno sea más proactivo, y que ahora no se resuelve con una negociación económica. “El pujolismo político es el pasado, estamos en un nuevo escenario que se instala más en el terreno de los sentimientos, es más difícil de gestionar”.
Así parece ser. Pasaron los tiempos en que los regidores de la Generalitat pedían más y más zanahoria a lo que los Gobiernos de turno respondían con la generosidad de quien regala lo que no es suyo. Hoy, hartos de caroteno y potasio, los nuevos separatistas ya sólo piden la llave de la casa para largarse; la zanahoria en la punta del palo ya no moviliza a la tribu, cuyos chamanes han resuelto que sólo apelando a una tierra prometida podrán seguir pastoreando su parroquia.
En las escuelas pergeñaron una nueva religión, la fe en un destino donde no hay paro, ni impuestos para pagar los EREs de los andaluces ni los AVEs a Galicia o al país vasco, donde los emigrantes vuelven a su sitio y el postre de músico cierra las comidas del fin de semana. Un mundo feliz en el que la pobreza no existe. Continue Reading ▶






