Mandela, sólo él y después de muerto, ha provocado el encuentro personal entre los presidentes de Estados Unidos y Cuba. En el mismo estadio de Johannesburgo donde España se alzó con la copa mundial de fútbol, y después de medio siglo de aislamiento y embargo, los presidentes Obama y Raúl Castro estrecharon sus manos en el acto funerario en memoria de uno de los grandes pacificadores del siglo XX.
En su alocución Raúl lo definió como “símbolo supremo de dignidad y de consagración inclaudicable a la lucha revolucionaria por la libertad y la justicia; profeta de la unidad, la reconciliación y la paz”. ¿Seguirá el líder cubano las enseñanzas del profeta? Predicar la concordia es más fácil que poner en pié los mecanismos para hacerla posible; y qué decir del ejemplo que dejó al ceder la presidencia del país al término de su primer mandato democrático…
Mucho valor hace falta, y alma democrática, para dejar ese testimonio de confianza en la gente, de desapego del poder; de generosidad, en suma, para ver llegado el momento de dejar paso a otros que desarrollen libremente la obra puesta en pié. Continue Reading ▶






