Granadino enraizado en Cataluña y residente en Madrid, todo un paradigma de lo español. Le conocí en los años setenta del pasado siglo, en su despacho de Barcelona. Poco después era elegido decano de su Facultad de Derecho y enseguida Rector de su Universidad. Un granadino irreductible, por su acento y por la ironía que destilaba. Y del rectorado de la Central de Barcelona el catedrático de Derecho Político pasó a las Cortes Constituyentes.
Figuraba en segundo lugar de la lista de UCD que encabezó el periodista Carlos Sentís. Apenas llegó a sentarse en las gradas del hemiciclo, fue directamente al banco azul del primer gobierno Suárez, como ministro de Trabajo. Puesto singular cuando el primer reto que había de afrontar aquel gobierno de la Transición era alcanzar unos acuerdos con las fuerzas políticas y sociales para ajustar la economía mientras se elaboraba la Constitución. Pasaron a la historia como modelo de concertación con el nombre de los Pactos de la Moncloa.
Del ministerio del Trabajo a la embajada de España ante la OIT, la primera agencia de Naciones Unidas donde se reúnen trabajadores, empleadores y gobiernos. Regresó a la cátedra de derecho constitucional, esta vez en la Universidad de Madrid. Los veranos, de vuelta a Cataluña, a su casa en la Ametlla del Vallés, cuyo ayuntamiento le declaró hijo adoptivo en 1993. Continue Reading ▶






