El pulso que en el seno del partido socialista echan Susana Díaz y Eduardo Madina, naturalmente a través de intermediarios, revela cómo siguen latentes el temor de unos y la esperanza de otros ante el regreso del zapaterismo, aquella especie de aire fresco, así lo pareció entonces incluso a Rubalcaba, que tantas pulmonías causó al cuerpo de la nación.
A sus muchas carencias, el expresidente sumaba una difícil de superar: nunca tuvo la responsabilidad de una administración; de administrar cualquier cosa, desde un estanco hasta una concejalía, y no digamos toda una región autónoma. Virgen de responsabilidades más allá de las orgánicas del partido, y sin saber lo que vale un peine, comenzó a manejar los resortes del Estado como quien juega al Scrabble, buscando el sentido de palabras como Nación, que nunca encontró; o gastándose créditos del Monopoly comprando rotondas y arreglando aceras mientras las construcciones se le desmoronaban.
Hoy pintan bastos; recaer en aquel error podría costar más que la crisis que estamos comenzando a salvar. De cómo cierre la suya el PSOE depende en gran medida el futuro del país. Es decir, la renovación de las estructuras políticas del Estado. Continue Reading ▶






