La barbarie tiene que llegar al extremo de ametrallar a unos periodistas para que la izquierda universal, o sea aquí y acullá, alce la voz para condenar a sus autores. Atentado contra la libertad de expresión, las libertades, la democracia… ¿Nada más?
Se dan situaciones que recuerdan aquella torpe visión del británico que trató de apaciguar a la bestia nazi cediendo a sus pretensiones en la Conferencia de Munich, 1938. Con su política del appeasement Hitler se comió los Sudetes para lanzarse poco después sobre el resto de Europa. Cuando Chamberlain volvió de Múnich diciendo que había conseguido la paz para una toda una era Churchill, su sucesor como primer ministro, lo crucificó: “Os dieron a elegir entre el deshonor y la guerra, elegisteis el deshonor y tendréis la guerra”.
Algo así parece que viene ocurriendo en el mundo desde aquella masacre perpetrada en Nueva York hace trece años y medio. Para algunos los norteamericanos se lo merecían. Bin Laden era un guerrillero que, salido de la plutocracia saudí, luchaba contra la occidentalización secularizadora de las tiranías árabes apoyadas por los Estados Unidos. Complejo asunto, pero fue lo que fue. Continue Reading ▶






