Manda huevos, que decía el actual embajador de España en la corte de St. James. Pedro Sánchez ha tenido el tupé de reunir a su comisión ejecutiva en las márgenes del Ebro desbocado. No cabe mejor ejemplo de lo que puede llegar a perpetrarse por cobrar unos votos en medio de la desgracia. Tras los posados de rigor, el mandamás socialista se reunió con alcaldes y otras fuerzas vivas de la ribera aragonesa.
Dentro de las tropelías que forman parte de la baja política en curso, la de este pescador en río revuelto pasaría como una más, y no de las mayores, de no ser porque…
En junio de 2004 una de las primeras medidas que tomó el gobierno Zapatero fue la derogación del trasvase del Ebro. La ministra responsable, Narbona, dijo textualmente: “El trasvase del Ebro no se hará ni ahora ni en ningún caso porque es inviable e injustificable”. Por decreto ley, como si cortar el trasvase de aguas entre los ríos Ebro y Segura fuera la más urgente cuestión de Estado a que se enfrentaba el flamante gobierno socialista, las cuencas levantinas siguieron sin el agua que al Ebro suele sobrarle. Y así hasta hoy. Continue Reading ▶






