Quién controla a quién. Desde que hace treinta y un años nos cargamos a Montesquieu, cada día resulta más difícil discernir entre los poderes ejecutivo, legislativo y judicial. Y por esa vía hemos llegado a hacer realidad aquel pronóstico que Guerra emitió recién instalado el PSOE en el Gobierno: “El día en que nos vayamos, a España no la va a conocer ni la madre que la parió”.
Efectivamente. La democracia parlamentaria está amenazada, y no precisamente por los recién llegados al campo de juego que de momento no pasan de moscas cojoneras. El peligro radica en la malversación de los valores básicos del sistema.
Vamos con uno: las reglas de juego establecidas por acuerdo previo entre sus agentes, y que todos libremente han prometido cumplir, están para ser respetadas.
Y lejos de respetarse se vulneraron cuando la Ley Orgánica de la Justicia, 1985, retorció el texto constitucional sobre el mecanismo de nombramiento de los altos magistrados.
“La Justicia emana del pueblo…”, comienza diciendo la Constitución sobre el Poder Judicial, frase que dio pié al pedestre silogismo de que si emana del pueblo la Justicia y el pueblo está representado por diputados y senadores, estos han de ser quienes designen el órgano de gobierno de quienes imparten la Justicia. Continue Reading ▶






