Está pasando en Chile. La Nueva Mayoría que gobierna el país andino bajo el manto de Bachelet lleva meses cayendo en cuenta de cuán lejos está predicar de dar trigo. Suele pasar cuando el predicador quiere calentar a la parroquia ofreciendo duros a tres pesetas. La gratuidad total, desde la salud hasta la Universidad, o un sueldo mínimo para todos.
Cuando el funcionario que a tantos ha visto pasar -los últimos, los liberales de Piñera– avisa de que la bolsa no da para tanto porque los chinos ya no compran cobre como antes, comienzan los desvaríos: propuestas basadas en igualar por abajo los diferentes niveles existentes en áreas como la salud o la educación. Como si la excelencia fuera un mero pretexto para preservar las diferencias sociales.
No paran un minuto para reflexionar si con ello mejorará el nivel sanitario o el cultural de los ciudadanos. ¿Por qué no aspirar a que la igualdad de todos en derechos y obligaciones se alcance por arriba? Y en cuanto a la garantía del sueldo para todos, de inserción o como quiera llamárselo, ¿podrá ser costeada por los impuestos que la Hacienda pública percibe? Continue Reading ▶






