Realismo sin renuncias

Bachelet y su equipo

Bachelet y su equipo

Está pasando en Chile. La Nueva Mayoría que gobierna el país andino bajo el manto de Bachelet lleva meses cayendo en cuenta de cuán lejos está predicar de dar trigo. Suele pasar cuando el predicador quiere calentar a la parroquia ofreciendo duros a tres pesetas. La gratuidad total, desde la salud hasta la Universidad, o un sueldo mínimo para todos.

Cuando el funcionario que a tantos ha visto pasar -los últimos, los liberales de Piñera– avisa de que la bolsa no da para tanto porque los chinos ya no compran cobre como antes, comienzan los desvaríos: propuestas basadas en igualar por abajo los diferentes niveles existentes en áreas como la salud o la educación. Como si la excelencia fuera un mero pretexto para preservar las diferencias sociales.

No paran un minuto para reflexionar si con ello mejorará el nivel sanitario o el cultural de los ciudadanos. ¿Por qué no aspirar a que la igualdad de todos en derechos y obligaciones se alcance por arriba? Y en cuanto a la garantía del sueldo para todos, de inserción o como quiera llamárselo, ¿podrá ser costeada por los impuestos que la Hacienda pública percibe? Continue Reading

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Club de Campo

 

Todo para el pueblo

Todo para el pueblo

Los avisos de Carmena sobre el Club de Campo madrileño son todo un epítome de la filosofía podemita impuesta aquí y allá con el nihil obstat firmado por Sánchez. Aclaremos para los iletrados salidos de nuestros planes de estudios qué demonios significa eso de epítome, figura que según la RAE consiste después de dichas muchas palabras, en repetir las primeras para mayor claridad. O sea, dejarse de adornos para desvelar la almendra del asunto.

Y la almendra de estos progres de retrovisor es lo que siempre fue para todos sus profetas, desde Lenin a Chávez pasando por Mussolini: todo para el pueblo, y para que el pueblo pueda disfrutarlo rebajar todo hasta la altura del suelo.

La conciencia del derecho a todo se quebraría en cuanto algunos de sus augures les hablara de exigencias, de esfuerzo. Lo suyo no va de superar dificultades, sólo de allanar, de enrasar por abajo. La dialéctica más propia de nuestras sociedades está comenzando a discurrir entre los polos arriba-abajo más que entre los tradicionales izquierda-derecha. Continue Reading

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Plácido Domingo

 
En La Tercera de ABC publiqué ayer
un texto La Tercera. PDsobre Plácido Domingo como
ejemplo de conducta ejemplar en una
sociedad escasa de valores como el esfuerzo,
laboriosidad, la excelencia, o el mérito.
Su reconocimiento abriría nuevos horizontes
en una sociedad carente del espíritu emprendedor
que caracteriza a los hombres libres.

 

 

Plácido Domingo

 

No es el nuestro país de honores. Por no honrar, ni la bandera recibe el tratamiento merecido como símbolo de la Nación. No hablemos del himno nacional, la Marcha Real vacía de palabras con que expresar sentimientos más profundos que el “chun-ta, chun-ta” con que tantos acompañan los compases de la vieja Marcha de Granaderos. Los dos siglos y pico transcurridos desde su establecimiento como tales por Carlos III, no ha resultado tiempo suficiente como para ser respetados.

Algo similar está ocurriendo con hitos históricos, como la Transición de los años setenta que alumbró la Constitución de la concordia. La erosión del paso del tiempo, los abusos cometidos a su amparo y el torpe manejo de que ha sido víctima a lo largo de estos cuarenta años han puesto en entredicho aquella conquista de las libertades ciudadanas, más costosa y por ello valiosa de lo que ahora puedan suponer sus detractores.

Y qué decir de quienes destacan por valores que les hacen ser admirados a lo largo y ancho del planeta. Científicos, creadores, artistas, deportistas, muchos son los ámbitos de la vida social en que brillan españoles allá donde se cultiva el talento. Uno de los más relevantes es Plácido Domingo, músico, intérprete, gestor cultural y, sobre todo ello, persona de bien. Continue Reading

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Tiempo de destapes

La armada de Iglesias

La armada de Iglesias

Tras unas semanas de moderada impaciencia, los nuevos regidores y sus apoyaturas ya han comenzado a poner sus cartas sobre la mesa.

Y así podemos ver a los chicos de Rivera votando con Podemos y PSOE en la Comunidad de Madrid contra la entrada en vigor de una ley, la LOMCE, y la rebaja de tasas universitarias propuesta por el gobierno de Cifuentes, no vaya a ser que luego los populares presuman de sensibilidad. Ese es el compromiso de Ciudadanos con lo que apoyó para equilibrar su imagen tras la rendición andaluza; todo por la imagen.

Qué decir del estólido alcalde de Compromís, un tal Ribó, ciscándose en una vez más en la Constitución eliminando el español de la señalización callejera de Valencia. Su afán por cargarse la fiesta nacional no va contra ninguna ley, sólo atenta contra el sentido común que suele impregnar las tradiciones seculares.

Otro personaje de echar de comer aparte es la activista de Barcelona en Comú, la alcaldesa Colau llevada al ayuntamiento de Barcelona para quitar de en medio un busto del Rey que firmó la Constitución de la Concordia, la que ha garantizado el más dilatado período de libertad y progreso de los últimos dos siglos, nada menos. Pues eso. Continue Reading

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Krugman ¿Nobel o novel?

Krugman formal

Krugman formal

Lo menos que cabe esperar de un oráculo es que su voz sea más consistente que la del ventrílocuo haciéndose pasar por el difunto en una sesión de espiritismo. Y si está adornado por un premio Nobel, con mayor razón, aunque sea el de Economía.

Ciertamente, el llamado premio Nobel de Economía no es tan Nobel como los de Física, Química, Medicina, Literatura y Paz; su título exacto es Premio del Banco de Suecia en Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel, y fue instituido en 1968, setenta y tres años después de los que creó el ingeniero, inventor y químico sueco.

Paul Krugman lleva una larga temporada desprestigiando el premio del millón de dólares que la Real Academia Sueca de las Ciencias le regaló en 2008. Cuatro años antes había recibido el Príncipe de Asturias a las Ciencias Sociales.

Obviamente no todos sus análisis son erráticos pero de cuando en vez suelta juicios como aquel, 2010, “España es el corazón de la crisis”, acompañado de una exculpación del gobierno ZP que pasó a los anales de las falacias políticas más notables. Continue Reading

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Cataluña no es el Barça

Cuestión de formas, y de fondo

Cuestión de formas, y de fondo

En español el uso de las palabras en sentido distinto del que propiamente les corresponde se denomina tropo. Por ejemplo, la sinécdoque que el DRAE define como extender, restringir o alterar de algún modo la significación de las palabras, para designar un todo con el nombre de una de sus partes, o viceversa. Un caso, confundir el Barça con Cataluña.

Tomar la parte por el todo es la figura más habitual en los políticos totalitarios. Como aquellos caudillos nazis o comunistas que hablaban del pueblo alemán o ruso como si les perteneciera –algo similar tuvimos aquí por los años 40 y 50 del pasado siglo- y que hoy florece en los dirigentes del islamismo radical, del chavismo venezolano y en otros residuos leninistas.

Incluso pequeños líderes emergentes se permiten arrogarse la voz del pueblo reduciendo a la categoría de “casta” a la mayoría de hombres libres. Y qué decir de Mas, el aprendiz de caudillo catalán que ayer se levantó soñando en inglés: «If you want to go the American dream, go to Catalonia«. ¿Sabrá el personaje de qué va el sueño americano? Continue Reading

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