Sefardíes, política con mayúsculas

Emilio Castelar

Emilio Castelar

Al fin una decisión política de envergadura, limpia, justa: el reconocimiento del derecho de los sefardíes a la nacionalidad española. Lo aprobó ayer el Congreso de los diputados. No sin que desde la oposición se reclamara igual derecho para los saharianos, con un par, o la supresión de las condiciones para acceder a la nacionalidad española, tan elementales como probar su ascendencia y conocimientos básicos de su futuro país.

Parece como que no hubiera forma de salir indemnes de la basura acumulada por semanas de trapisondas partidarias para catar poder. Es aberrante confundir a los saharauis con los judíos expulsados de España hace cinco siglos y cuarto, por cierto dos siglos y siglo y medio después de que lo fueran respectivamente de Inglaterra y Francia.

Si estos políticos de hoy hubieran cultivado la memoria histórica más allá de nuestra última guerra civil podrían saber que estaban haciendo patria al seguir el largo camino abierto en 1812 por la primera Constitución que introdujo aquí la libertad religiosa, y que más de un siglo después cubrió una primera meta, 1924, con el Real Decreto Ley que abría las puertas de la nacionalidad a los “protegidos” por los consulados españoles que dejaron de serlo al suprimirse el régimen de capitulaciones en Turquía.

Poco antes de aquel hito, en la Universidad Central se creó la cátedra  sobre civilización judía y el rey Alfonso XIII era nombrado presidente de honor de la Unión Hispano-Hebrea. Décadas más tarde otro rey, Juan Carlos I afirmaba en Salónica “España desea reincorporar al tronco de la cultura española a todos aquellos que en su día se sintieron españoles”. Ahora otro rey, Felipe VI, firmará la Ley que cierra definitivamente el paréntesis de extrañamiento a un pueblo español, que eso significa sefardí, abierto en 1492. Continue Reading

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Sin vergüenza

Puiz y Oltra hace una semana

Puig y Oltra hace una semana

Estamos recién empezando, pero visto lo visto aquí y allá los debutantes en este baile de sillas deberían marchar a sus casas por pura vergüenza torera. No lo harán porque no tienen vergüenza.

Leído el compromiso que el ciudadano Rivera ha allanado el camino de la futura presidenta de la Junta andaluza no he podido menos que recordar aquello que Muñoz Seca puso en boca de los infanzones asturianos de “La Venganza de don Mendo”:

“Para lavar el baldón,

la mancha que nos agravia

Conde Nuño, henos de Pravia”.

Eso, una buena pastilla de jabón de olor, es lo que se han cruzado los de Sánchez y Rivera para facilitar el alumbramiento de la futura presidenta, y mamá, andaluza. Porque las llamadas medidas económicas, de regeneración democrática y de cohesión social son como la primera carta que el niño escribe a los reyes magos de oriente.

No deja de tener interés tratar de averiguar por dónde sale C’s. No hablemos ya de ideologías, cosa a estas alturas harto difusa, simplemente fijémonos en el talante que se adivina detrás de tanta ley, incluso leyes para simplificar leyes, tanto plan, tanta estrategia, tanta alianza… hasta un banquito, la Entidad Pública de Crédito de Andalucía, pide Rivera; setenta enunciados de cuatro líneas para hacer que hacen lo que hacen, unos y otros, como si compartieran programa y objetivos comunes. Continue Reading

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Todo por el partido, nada por el país

Diaz aMoreno: No

Diaz aMoreno: No

Susana Díaz parecía otra cosa. Entró de la mano del imputado Griñan y algunos  creyeron –entre los que me cuento- que en el PSOE se abría paso una nueva forma de hacer política. Sus manifestaciones iniciales rezumaban patriotismo, aroma fácil de aflorar cuando se trata de defender la integridad de España frente a los desatinos de un tal Mas y compañía.

Parecía que podría ser la palanca oculta del establishment nacional para enderezar las derivas que manifestaba su partido desde el aterrizaje de Sánchez en la secretaría general. Incluso que sajaría la gangrena de tantos niveles de su Comunidad infectados por una corrupción institucionalizada; y del partido. Pero no.

Los hechos no están confirmando nada de todo ello. Los parcialmente purgados lo han sido a golpe de auto judicial. Y así seguirán las cosas dado que las promesas de abandonar la vida pública hechas desde el aforamiento ante los tribunales de los imputados parece que bastan para que el partido de Rivera, ¿o de Juan Marín?, se dé por contento para prestarle el apoyo de sus nueve diputados.

Un tremendo error de cálculo le hizo precipitar unas elecciones que aún no han servido para formar gobierno, y va para tres meses que se celebraron. Quiso adelantarse al fiasco que las encuestas vaticinaban al PSOE en todo el país, al crecimiento de Podemos, emergente peligro por la izquierda, y aprovechar la debilidad del PP, ganador de los anteriores comicios. Se quedó a medio camino, sus expectativas fallaron, no consiguió la mayoría esperada. Continue Reading

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Nadie votó tripartitos

El joven Lenin

El joven Lenin

Una tontería mil veces reiterada sigue siendo una tontería. Es lo que ocurre con la simpleza, tan habitual estos días, de que la gente votó fragmentación, tripartitos o lo que fuera necesario para alcanzar el gobierno de un municipio o comunidad autónoma. No cuenta quién haya tenido más votos, dicen los que no los tuvieron, los que no alcanzaron esa legitimidad inicial; lo que cuenta es la voz del pueblo. ¿La voz de qué pueblo?

Olvidan los promotores de esta gincana para alcanzar el poder sin miramientos, que si quien votó al PSOE, por poner un ejemplo, hubiera querido que gobernara Podemos, seguimos con el ejemplo, habría votado a Podemos y no al PSOE. ¿De cajón? Pues no parece tan claro a juzgar por lo que se está viendo.

Para algunos, como Sánchez, lo que votaron los españoles fue sacar al PP de ayuntamientos y comunidades. ¿Pero no tuvieron más de seiscientos mil votos que los socialistas? Sí, y qué. Y hasta ahí llega la capacidad discursiva de los frentistas. Todo vale para sacar a los populares de sus casillas, Sánchez ha venido a decir. Continue Reading

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Jueces y política

Puñetas judiciales

Puñetas judiciales

Quién controla a quién. Desde que hace treinta y un años nos cargamos a Montesquieu, cada día resulta más difícil discernir entre los poderes ejecutivo, legislativo y judicial. Y por esa vía hemos llegado a hacer realidad aquel pronóstico que Guerra emitió recién instalado el PSOE en el Gobierno: “El día en que nos vayamos, a España no la va a conocer ni la madre que la parió”.

Efectivamente. La democracia parlamentaria está amenazada, y no precisamente por los recién llegados al campo de juego que de momento no pasan de moscas cojoneras. El peligro radica en la malversación de los valores básicos del sistema.

Vamos con uno: las reglas de juego establecidas por acuerdo previo entre sus agentes, y que todos libremente han prometido cumplir, están para ser respetadas.

Y lejos de respetarse se vulneraron cuando la Ley Orgánica de la Justicia, 1985, retorció el texto constitucional sobre el mecanismo de nombramiento de los altos magistrados.

La Justicia emana del pueblo…”, comienza diciendo la Constitución sobre el Poder Judicial, frase que dio pié al pedestre silogismo de que si emana del pueblo la Justicia y el pueblo está representado por diputados y senadores, estos han de ser quienes designen el órgano de gobierno de quienes imparten la Justicia. Continue Reading

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Pero usted qué se ha creído

Más que póker, escalera

Más que póker, escalera

Pedro Sánchez debió de quedarse atónito ante el rosario de exigencias que Iglesias iba desgranándole en su discreta primera cena. Eso de la tolerancia cero frente a la corrupción no me lo repite usted en público, pudo haber cortado el sosías de Zapatero, para quien el tablao andaluz que levantaron sus expresidentes Chaves y Griñán piensa que es cosa de Susana Díaz.

Y en todo caso, ¿con quién se cree usted que está hablando? Es como si yo le buscara las cosquillas con la beca de Errejón, la evasión fiscal de Monedero o la imputación de su querida ex concejala de Rivas que hoy se atreve a proclamarle indiscutible líder de la izquierda ante las próximas elecciones generales. ¿Pero ustedes que se han creído?

Mire Pablo, para casta la suya; la de quienes piensan que el resto es tonto o subnormal, como calificó usted a mi compañero Carmona del que ahora tanto necesitan. Porque ese desprecio por el resto de la humanidad, como el emparejamiento endogámico –Tania Sánchez, Dina Bousselham, la tangerina que adoctrinó en Políticas y ahora le asiste en el parlamento europeo-, son notas que caracterizan a las castas. ¿Pero usted qué se ha creído? Continue Reading

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