Tocan semanas de penitencia. La llegada del tiempo de cuaresma coincide con esta segunda campaña electoral que estamos sufriendo y sin derecho a voto, para más inri. En el largo proceso de acarrear escaños y voluntades para presentar sus credenciales a la presidencia del Gobierno, Sánchez sigue asestando mandobles a los populares y su presidente. No hay día sin invectiva, denuncia y desprecio, venga o no a cuento, con razones o sin ellas. ¿A qué viene tanto encono cuando está buscando apoyos para su investidura?
Sánchez está asolando el terreno ante unas posibles elecciones con similares artes a las que emplearon los romanos tras la conquista de Cartago, esterilizando con sal sus alrededores. Y seguirá haciéndolo con mayor empeño tras haber conocido ayer la tendencia que marca la última encuesta del CIS. A pesar de que los demás parecen haberse impuesto la purga de la suavidad él sigue en sus trece. Los hay que dicen las mayores barbaridades como quien canta un bolero.
El joven Garzón, por ejemplo, predicaba ayer en la televisión nacional la necesidad de desobedecer las leyes para remediar algunas situaciones. Que un legislador predique la inobservancia de las leyes es una buena muestra del nivel ético por el que discurre la actualidad. Y este personaje, de hablar pausado y aureolado de falso buenismo, es el mismo que para demostrar lo machote que es habla de “el ciudadano Borbón”. Continue Reading ▶






