Se inventó la política para dejar las armas en paz, y las Cámaras para enfriar las pasiones, precisamente para dar cauce a la política. Aquí parece que estamos enmendando la plana al progreso de la humanidad; la política, más que el arte de hacer posible lo necesario, ha devenido en el arte del insulto; y las Cámaras, en platós para que las cámaras con minúscula retrasmitan la muerte de la política.
A cara de perro no se va a ninguna parte. ¿Qué demonios pretenden quienes ponen cara feroce frente a quien se atreve a plantarse delante? Los insultos y despropósitos ya no sorprenden a los espectadores que, como en otras basuras televisadas, Gran Hermano, Sálvame, etc., esperan el más fuerte todavía.
Cuánta sabiduría en aquella reflexión de Churchill, “extender la cordura con la facilidad y rapidez que lo hace la locura sería la gran reforma que la política necesita”.
Con los mimbres acopiados en las últimas elecciones será sumamente difícil mantener en pie el país; las instituciones que han permitido el desarrollo de una sociedad libre y de un Estado de Bienestar del más alto nivel. No tiene un pase ver al presidente del Congreso, representante del poder legislativo, poner cara de perro al poder ejecutivo que cubre un Gobierno en funciones. Continue Reading ▶






