Menos mal que no lo es, y ojalá siga sin serlo. Anda sobrado de insolencia el candidato que el PSOE sigue manteniendo en el candelero, pese a secretas entrevistas que traspasan las líneas rojas que le impusieron, o su búsqueda de apoyos por activa o pasiva, entre los pecheros de regímenes tan singulares como el bolivariano o el iraní. Nada le arredra, esparce demagogia como el sembrador echa al viento la simiente de la cosecha que anhela. Ayer tocó el asunto de los refugiados.
Para quien aspira a lo que dice aspirar el tal Sánchez la faena resultó una antología de despropósitos. Sólo cabe interpretarla en clave electoral. Y concretamente, para achicar votos a los podemitas, difícil adversarios por otra parte quienes hacen de la demagogia la suprema arte.
Superando las ocurrencias de aquel Rodríguez Zapatero, el personaje llegó a extremos tan pintorescos como embarcar en una campaña internacional a todo el país, desde el Gobierno de la Nación hasta el último Ayuntamiento, Comunidades Autónomas, Academias y bancos, Iglesias y demás ONGs, todos a una para explicar al mundo las ventajas de España como punto de acogida. No de inversiones, capítulo que arruinan los munícipes surgidos del entendimiento entre socialistas y podemitas, sino de perseguidos y oprimidos. Continue Reading ▶






