Puestos a romper amarras, los catalanes separatistas que matan el tiempo elaborando la constitución de una “república ciudadana y participativa” erradican el español como lengua oficial, consideración que guardan para el catalán y el aranés, y ésta en los términos que disponga la ley. Con un par. Ni Guinea Ecuatorial llegó a tanto cuando en pleno franquismo, 1968, le fue concedida su independencia. La burguesía del Liceu y del Palau del latrocinio convergente asiste silente.
Los mandamases de aquella región tienen infinita capacidad para hacer mangas y capirotes con la realidad que les da de comer, atiende el pago de sus farmacias, etc. Las instituciones estatales asisten estupefactas a su propia deconstrucción y al levantamiento de nuevas estructuras sobre participaciones ciudadanas, foros, asambleas y demás monsergas provincianas.
La insigne Forcadell que preside el tinglado de la farsa legislativa ha recibido el borrador constitucional de ese futuro “Estado libre, soberano, democrático, social, ecológico y de derechos”, que tendría forma de república presidencialista y cuya riqueza, toda, “está subordinada al interés general”, en el marco de una “economía social y comunitaria”. La burguesía de toda la vida transita silente por el Paseo de Gracia como si la cosa no fuera con ella. Visto lo del clan Pujol, los demás quizá ya tengan todo a buen recaudo. Continue Reading ▶






