Exactamente un mes sufriendo la murga padecida hace medio año, ¿se imaginan? Y al final, una urna en la que depositar no se sabe si apoyo o rechazo, esperanzas o cabreo. Ese es nuestro panorama nacional. Los alemanes, a nuestro lado, unos frívolos juerguistas. Y para más inri, sin fútbol a partir del sábado.
No dejaba de resultar irónico el paripé de todos los partidos en torno a los gastos electorales. Se pasaron los últimos días del parlamento más breve de nuestra historia reciente discutiendo sobre hasta dónde podrían o deberían reducir los costes de la campaña; naturalmente sin éxito. De lo que tendrían que haber hablado es de la propia virtualidad de las campañas, que maldita la necesidad que tenemos nosotros, y ellos tienen, de repetir la función.
Pero los llamados políticos no van solos; les sigue una multitud de tertulianos, cámaras, reporteros y demás gentes de lo que se llamaba “la prensa” que colaboran denodadamente en recontarnos lo que ya sabemos de cada personaje, partido y programa, eso que se hace para no cumplirlo según aquel gran cínico que atendía por “el viejo profesor”. Continue Reading ▶






