¿Pero quién es usted para…?

Fotogenia

Fotogenia, sí

Es lo que cuadra preguntar al joven ciudadano que dicta a los populares el candidato que han de llevar a las próximas elecciones, Si no quitan a Rajoy y ponen a Casado, no me ajunto con ustedes, viene a decir. Lo de Rivera está superando el colmo de la desfachatez. Su amonestación podría merecer cierta atención de tratarse de un amigo leal, pero no es el caso. Sobran evidencias tras sus recientes movimientos en Andalucía.

Como muchos aquejados del síndrome del centrismo, Albert tiene complejo de derechas; de ahí su querencia hacia los terrenos socialistas, Sánchez o Díaz, qué más da. Al primero lo quiere en la Moncloa mientras mantiene en San Telmo a la segunda.

Flagela a los populares donde más les duele, la corrupción en sus cuadros, mientras en la Junta socialista pone paños calientes, mirando para otro lado cuando son investigados altos cargos del gobierno andaluz que mantiene con sus votos. Por poner un ejemplo. Quizá haya corrupciones de primera y de segunda clase para el joven catalán. Viniendo de allí, podría ser.

Nuestra sociedad está lo suficientemente desnortada como para que fenómenos de esta naturaleza prendan la atención, cuando no la admiración, de una cuantiosa minoría. Estamos siendo víctimas del reblandecimiento mental que procuran las imágenes que saturan la capacidad de enjuiciamiento ciudadano. Es el nuevo mundo del dos punto cero.

La civilización del espectáculo parte de la trivialización de todo para llegar a todos la nada envuelta en papel de celofán; la clave radica en el packaging. La imagen se ha adueñado de la realidad. Los promotores, diseñadores y publicistas, los comunicadores en suma, dictan al político lo que tiene que decir para caer mejor, para entrar por los ojos del pasivo receptor. No hay datos, razonamiento ni programa, sólo eslóganes y posturas; composturas más que principios. Por la fotogenia al poder.

¿Pero usted de qué va para decir al vecino lo que tiene que hacer? Las injerencias en casa ajena no son el mejor de los caminos para convivir en paz. Quizá el joven Albert sólo trate de buscar un pretexto para seguir uncido a la suerte de Pedro Sánchez.

La reiteración del veto al candidato de los populares es ejemplo cabal de lo que estos señores entienden por una campaña electoral en positivo. ¿No es lo que ambos prometieron hace unos días?

Por cierto, Casado también me cae bien a mí, pero esa es otra cuestión.

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Posted lunes, mayo 9th, 2016 under Política.

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