Decía Balbino que la democracia nunca sería un buen sistema de gobierno mientras no se implantara el voto negativo: voto para que no gobierne fulanito de tal. Intuía que pasados los años, quien más fuerte chiflara conduciría a los votantes hasta su exterminio, como las ratas y niños, de Hamelin acabaron ahogados en el río Weser.
Lo de aquel flautista de la leyenda recogida por los Grimm tiene bastante que ver con las campañas electorales de nuestro tiempo. Cada quien con su melodía, los candidatos tratan de llevarse el elector al agua con un puñado de artificios, cada vez más elementales pues no sea que llamen la atención y alguien se ponga a pensar, como el ratón de la copla de Serrano. Que eso es precisamente lo que la mayoría de los contendientes tratan de evitar: el pensamiento crítico.
Canta Ismael Serrano en Rebelión en Hamelin que los ratones se lanzaban a la nada tras la música hechizada de un flautista hasta que
“Se detuvo en el camino
Un ratón a preguntarse
Por qué seguir tan campantes
Aquel son tan asesino”.
La consecuencia fue revolucionaria: las ratas votaron no y el flautista terminó en el río. Continue Reading ▶






