Los jinetes del pequeño apocalipsis vivido por el país en los últimos cuatro meses llegaron destrozados a la meta. Cabalgaron todo el invierno para volver al punto de partida sin que nada hubiese habido. Los tres, socialistas, podemitas y ciudadanos, se apearon de sus respectivas cabalgaduras pensando que el público reconocería sus esfuerzos para sacar un Gobierno de los restos que dejaron los comicios de noviembre. La mayoría piensa lo contrario, indican los primeros estudios de opinión.
Lo paradójico es que quien dejó el corcel en las caballerizas sale más airoso del trance. En contra de lo que sus rivales le imputaron parece que no fue tan mala estrategia la de quedarse a verlas venir. Corrió ciertamente un peligro, la formación de un gobierno frentepopulista en la última semana del calendario. Le salvó el factor humano. Indudablemente Rajoy lo valoró mejor que los tres personajes empeñados en echarle; que ese era su único punto de encuentro.
Muy mal tienen que marchar las cosas para que la mera negación del otro constituya la clave propositiva de un partido aspirante a gobernar. Más allá del oropel de acuerdos de trescientos puntos, o de los veinte de última hora, la base argumental del debate, o del cargante vodevil sufrido, fue tan ambiciosa como “sacar del gobierno a Rajoy y los populares”. Continue Reading ▶






