El diputado Iglesias acostumbra a hacerse notar por todos los medios a su alcance, y otros que no lo están. Le son ajenas las normas de cortesía más elementales, como la de no llegar tarde a las citas. Le pone, como dicen los suyos, dejar plantados al Rey o al presidente del Gobierno, cosa que sigue siendo Rajoy más allá de estar “en funciones”.
Lo de la vestimenta ya no es noticia, pero el tipo sigue erre que erre haciendo el ridículo con su uniforme de miembro del selecto club de la famélica legión. Pensar en que va a estar ahí durante los próximos años, haciendo gala de su torpe falta de educación, tiene un aliciente: la esperanza de contemplar su caída, cosa que quizá ocurra más pronto que tarde.
El populismo que ha montado desde una facultad de la Complutense de la que no ha salido un estudio de interés científico durante el último medio siglo, tiene la vida que le ha dado la crisis; la económica y la de los valores. Continue Reading ▶






