Los británicos, siempre tan suyos, están dejando en pelotas a los perdedores de las últimas elecciones nacionales. Allí perdedores y hasta ganadores del Brexit están tomando las de Villadiego; unos víctima de la vergüenza por su mala cabeza, otros porque no saben qué hacer tras haber ganado la partida.
Aquí, Sánchez, Iglesias, Rivera y compañía se emboscan a la espera de que el olvido cubra con su oscuro manto tanto destrozo en sus cuarteles.
Dentro de quince días se sentarán en sus escaños como si nada hubiera ocurrido, sin que nadie de los suyos les reclame daños y perjuicios.
Tendrán la desfachatez de seguir hablando del sufrimiento infringido a los españoles por el gobierno de Rajoy, por la precariedad del empleo que mes a mes crea el sistema nacional, como si fuera más digna la condición de parado, o por las reformas que lo alimentan…, en fin, por todo lo que movió a ocho millones de españoles a seguir respaldando a Rajoy, incluso con las narices tapadas en algunos casos.
Aquí no dimite ni Dios. La muchachada podemita-socialista que mantiene a Carmena al frente de la alcaldía de la capital, responde al ridículo incurrido el 26-J decretando el día sin bañador en las piscinas públicas madrileñas. Luminosa idea donde las haya, y sobre todo de incalculable valor pedagógico: nada que ocultar. Rivera hizo algo similar con su primer cartel electoral en Cataluña, y ahí le tienen. Continue Reading ▶






