La noticia, notición del día, es la visita de Maduro al Papa Francisco. La diplomacia vaticana tiene acreditadas horas de vuelo suficientes, siglos mejor, como para ser respetada sobre cualquier otra. Por muy argentino que sea el actual sucesor de Pedro, que lo es, no parece que la audiencia haya sido improvisada.
Francisco encargó a un colaborador de tanta confianza como para haberle nombrado su embajador en Argentina, el nuncio monseñor Tscherrig, la intermediación en Caracas, y allí ha anunciado sus conversaciones con la oposición y bolivarianos en el momento en que el déspota entraba en el Vaticano.
Que el deshielo abierto, con sesión conjunta programada para el domingo próximo, acabe con la tiranía no está escrito y en cualquier caso no será cuestión de meses. Pero tampoco de los cinco años que duró la caída de la Unión Soviética, desde la perestroika hasta la disolución en diciembre de 1991. Continue Reading ▶






