El Congreso socialista celebrado en Madrid este caluroso fin de semana ha sido trascendental; tanto como los celebrados en Suresnes, 1974, y Madrid, 1979. En aquellos se forjó la estructura partidaria de la socialdemocracia española con el liderazgo de un equipo encabezado por Felipe González. El clausurado ayer en Madrid ha roto amarras con los principios que hicieron del PSOE un partido de gobierno, concretamente el que más años ha administrado la democracia española. Su líder actual ha marcado el camino del asamblearismo populista.
Mal negocio para los españoles. Derrocar un gobierno no puede ser el objetivo primario de un partido democrático; en eso se ha quedado el nuevo socialismo español conducido por Pedro Sánchez, un líder carente de equipo y sin otra ambición que la del poder personal, cuyo camino pretende cubrir a lomos de una militancia encendida con escoria demagógica.
Este no es un país de muertos de hambre, ancianos sin pensión ni menores sin escuela. Esa pintura negra tiene corto recorrido, y aún más corto cuanto más empleo pueda seguir creándose –de ahí el afán por derogar la reforma laboral y demás tímidas liberalizaciones de los populares- y los españoles comiencen a presentir un futuro mejor. Continue Reading ▶






