Escapado de su confinamiento en la Isla de Elba, Napoleón invadió los Países Bajos soñando con el triunfo necesario para restaurar su imperio. 1815, 18 de junio. En Waterloo se enfrentó a la alianza europea comandada por Wellington, y precisamente en Waterloo se quebraron sus sueños.
Tras recorrer el campo de batalla cubierto por cien mil cadáveres, el Duque triunfador escribió en su informe una frase lapidaria: “Excepto una batalla perdida, nada puede ser tan deprimente como una batalla ganada.”
Si más allá de las leyendas cuatribarradas de Guifré el Pilós supiera algo de Historia, Puigdemont no habría sucumbido a la tentación de plantar su cuartel de invierno precisamente en Waterloo. Si el ex emperador perdió allí el oremus ¿qué gracia puede esperar nuestro pequeño ex, además de la presidencia simbólica que le sugiere Junqueras?
Según informa con todo detalle el diario L’Echo, un íntimo acompañante del forajido, Jami Matamala, acaba de poner sobre la mesa 113.200€ (4.400 mensuales más dos mensualidades de caución) para alquilar en la rue de l’Avocat una villa de 550 metros, seis dormitorios, tres saunas, garaje para cuatro coches, jardín y demás en la que se instalará el deprimido payasito catalán. Continue Reading ▶






