No podía ser de otra forma: en su escalada hacia el poder Rivera apuesta por el PSOE. Es natural dado que su ascenso es directamente proporcional al descenso del PP.
Tras aquel pacto para poner en el Gobierno a Sánchez, febrero de 2016, intentona frustrada por Iglesias por las mismas razones que Rivera abandona ahora a Rajoy, C’s se acomodó entre las filas populares a la espera de que el tiempo propiciara otra ocasión.
El apoyo prestado para la gobernabilidad del país, tan frugal y siempre punteado por un gesto de desapego, es agua pasada. Ya pueden reventar las costuras del sistema por Cataluña, necesitar el país unos presupuestos para seguir creciendo, organizar el sistema educativo que la sociedad amerita y poner en su sitio a los antisistema, que Rivera se llama andana. Y con él su muchachada.
¿Para qué seguir dando cuerda a la legislatura que comenzó sosteniendo y ahora, de consuno con Sánchez, Rivera quiere apuntillar? Extraña cuestión. Y no es que ambos estén faltos de razones para ello, pero sus móviles no son tanto aquéllas como el ansia irrefrenable que ambos siente de tocar poder real. Continue Reading ▶






