La detección de un ministro tramposo y su inmediata liquidación es lo que a Sánchez le faltaba para redondear su imagen de regenerador. Tan es así que cabría preguntarse si cuando lo nombró no sabría ya de sus problemas con el fisco. Porque el error de la designación queda más que compensado con su inmediata remoción.
La trapacería fiscal del saliente Huerta le ha reportado otro notable beneficio, a él y seguramente al resto de los españoles. El nombramiento de Guirao, un genuino gestor, llena el vacío provocado por la ocurrencia de sentar en el banco azul a un presentador de la tele rosa. Lo que dijo aquél: no hay mal que por bien no venga.
El lamentable espectáculo del portazo de despedida que dio el ministro más breve de nuestra Historia debería poner sobre la mesa una reflexión sobre los modos con que son designados los altos funcionarios del Estado, ministros, fiscal general, director de Inteligencia, embajadores estratégicos, etc.
La libre designación de sus ministros por parte del Presidente de Gobierno tal vez debiera pasar por algún tipo de cedazo para contrastar su idoneidad. Continue Reading ▶






