El verano acabó, el otoño duró lo que tarda en llegar el invierno, que escribió hace trece años Sabina en su “Noche de Boda”. El verso le viene al pelo a la aventura de Sánchez, singular personaje que comenzó a disfrutar de la vida cuando despuntaba el verano en mansión presidencial, helicóptero y lunas de miel a cargo del protocolo estatal. Pero el otoño se le ha puesto tan cuesta arriba que ya adelanta la llegada del invierno. Fin del sueño.
De los fuegos fatuos con que ha pretendido labrarse una imagen de radical progresista sólo quedan desmentidos y rectificaciones, peldaños por los que ahora baja hasta los fríos del invierno. Sólo, desamparado de cuantos le pusieron la escalera para asaltar los escaños del Congreso, hoy ya confiesa que se le rompe la vocación de mandar dos años.
El doctor chisgarabís ha pretendido emular a Ulises navegando entre las rocas de Escila y las corrientes de Caribdis; entre el constitucionalismo y la ruptura del sistema que persiguen sus aliados. Trasteó con una amplia gama de muletas para dar salida a sediciosos, leninistas, bolivarianos o republicanos y abrir la puerta a los fantasmas de la memoria histórica hasta resucitar la momia de Franco. Continue Reading ▶






