Los dislates y estupideces del personaje que ocupa el Gobierno y de sus servidores van subiendo de tono. La ministra Delgado urgiendo a la cuña que metió en la Abogacía General del Estado a expulsar de su destino a quien se opuso a firmar la bajada de pantalones ante los rebeldes catalanes es una cacicada de tono mayor. Insólito dentro de un cuerpo de élite de la Administración del Estado, y más aún cuando quien perpetra el atentado es una fiscal de las del uso alternativo del derecho; una ministra cogida en mentira pública entre las alcantarillas del sistema. Una persona que veremos pronto cruzar la puerta giratoria para volver de donde vino, siempre del brazo del juez prevaricador.
Pero no es el de la ministra Delgado caso único de insensatez. La de Educación que funge como portavoz del doctor chisgarabís no le anda a la zaga. Encomendar a la lealtad institucional del monigote de Puigdemont el cumplimiento de ese bodrio de Ley que ha lanzado con pompa aun a sabiendas de que las circunstancias no permitirán su implantación es para nota. Eso es tomar el pelo a los españoles, sí señor; lealtad institucional de un golpista xenófobo como tiene acreditado de su propio puño y con sus propias letras Torras … el acabose. Continue Reading ▶






