Además, o más, que agredir a agentes de seguridad y otros pacíficos ciudadanos, de incendiar coches y mobiliario urbano, de forzar el cierre de la fábrica más relevante de Cataluña, SEAT, de atentar contra la primera industria nacional, el turismo, de impedir el tráfico por tierra y aire de miles de ciudadanos, mercancías y demás, los energúmenos han conseguido cerrar Barcelona a la Cultura.
Con la misma facilidad con que aquel alemán de ridículo bigotillo y afectado flequillo quemaba libros, rompía cristales, incendiaba barrios y masacraba judíos, la fuerza de choque del absurdo vicario del forajido Puigdemont ha conseguido en cuarenta y ocho horas dejar la capital catalana sumida en las tinieblas de la barbarie. ¡Abajo la cultura burguesa! Continue Reading ▶






