Sánchez, la incapacidad del funámbulo

Tal para cual, qué desgracia.

No es lo mismo hacer como que se gobierna cuando las cosas marchan por sí mismas que gobernar cuando hay dificultades que afrontar, resolver problemas. El gobierno llamado bonito, nadie sabe por qué, está dando la medida de su inutilidad, y su presidente, la de su incapacidad. Incapacidad, sin paliativos.

Este personaje, incapaz hasta de hacer una tesis sin copiar, llega al colmo de su insensatez cuando muy serio, desde el atril de la Presidencia, pide a Torra que denuncie la violencia desatada en Cataluña. ¡Que denuncie! No que impida, ni que corte; no, ¡que denuncie! Continue Reading

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Sediciosos a merced de Torra

Los sediciosos y colaboradores

Conocida la sentencia resulta banal reclamar al presidente en funciones que no eche mano del indulto. Para que los sediciosos estén paseando por las Ramblas en cuestión de semanas no es preciso indulto ninguno. Transferido a la Generalitat el sistema penitenciario catalán, como lo está desde 1983, primer gobierno González, Torra les abrirá las puertas en cuestión de semanas.

Lo que no podrá hacer es levantar la pena de inhabilitación a que han sido condenados durante los años fijados en cada caso. En cuanto a la calificación de los delitos no había otra posibilidad, Código Penal en mano. Pocas cosas hay más claras que aquel atentado contra el Estado Constitucional ahora sentenciado fue políticamente una rebelión, pero la letra del Código Penal ha inducido a la sala del Supremo a dejarlo en sedición, delito que tampoco es menor. Continue Reading

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Hay que ver, hay que ver…

Una bonita zarzuela estrenada en 1922

El maestro Guerrero compuso dentro de su zarzuela “La montería” una milonga en la que el breve coro de tiples, en las zarzuelas las tiples solían ser breves, cantaba “Hay que ver, hay que ver, hay que ver / la ropa que hace un siglo llevaba la mujer…”. Lo recuerdo, tonadilla incluida, cada vez que leo las cosas con que el candidato Sánchez trata de engatusar al personal. ¡Hay que ver cuánta desfachatez!

Un solo ejemplo: hablar de subir el salario mínimo en puertas de una crisis es echar paladas de carbón sobre la hoguera del paro, como enredar con las pensiones para captar a quienes se le resisten. Sabe que no lo podrá hacer; o por decirlo mejor, debería saber. O aún peor: quizá no tenga idea de lo que le han escrito en el catecismo de campaña la noche anterior.

Tenemos un problema serio: el nivel educativo que ha esculpido la capacidad de raciocinio del españolito medio no da para poder sacudirse de encima tantas promesas falaces. Es terreno fértil para tragarse el truco del trilero; la bolita no se mueve del cubilete que lleva grabado a fuego el nombre del embaucador, pero ante la habilidad con que se mueve de izquierda a derecha y de un lado al otro el pasmado cae en la tentación de apostar por las apariencias… y perder. Continue Reading

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Muerte de un periodista

Don José Oneto Revuelta

Pepe Oneto es uno de los periodistas fundacionales de nuestra democracia. Acaba de dejarnos. Como para despedirse cruzando España de Norte a Sur se ha ido en San Sebastián, bien lejos de su Isla de San Fernando.

Pepe es el prototipo de periodista total. Reportero, informador, redactor, columnista, entrevistador, autor, tertuliano, director… no hay palo que no haya tocado durante el medio siglo largo en que ha estado conectado con la gente a propósito de lo que pasa, y también de lo que puede pasar.

Le conocí en el invierno del año 67, cuando el invierno lo era de verdad pero algunos creíamos en que la paz sería posible, que la coexistencia que mantenía el régimen de por entonces terminaría desembocando en una convivencia de ciudadanos libres. Era uno de los cuatro redactores que tuve en mi sección de política nacional del diario Madrid. Continue Reading

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La mentira, arma electoral

Dejó escrito don Francisco de Quevedo que “nadie ofrece tanto como el que no va a cumplir”. La cita es de hace ya siglos; nada que ver pues con la campaña electoral en ciernes, pero parece hecho a la medida del nuevo ropaje que luce el candidato Sánchez. Su periplo por la política nacional figurará en una breve nota a pie de página de nuestra Historia como paradigma del falsario sin vergüenza.

A este personaje le resbala aquello de que puedes engañar a todo el mundo algún tiempo, a algunos todo el tiempo, pero no a todo el mundo todo el tiempo. ¿Por qué hacer caso a Lincoln, pensará, cuando sentenció Macchiavello, y la cita es textual, que los hombres son tan simples, y se someten hasta tal punto a las necesidades presentes, que quien engaña encontrará siempre quien se deje engañar? Y, además, todo el mundo ve lo que aparentas ser, pocos experimentan lo que realmente eres.

Siempre habrá gente que se deje engañar; esta causa de nuestros males hunde sus raíces en la pésima educación recibida por unas cuantas generaciones de españoles. Ese empobrecimiento personal ha cuajado en una opinión pública desestructurada que consume con fruición cuanto le pongan por delante. Continue Reading

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Sublime ridículo a nuestra costa

Como escenario de mitin no está mal

Acompañado por su esposa, Sánchez subió al avión oficial para dar un mitin desde la primera avenida de Nueva York a los españoles que se resisten a valorar sus méritos. La Sala de la Asamblea General de Naciones Unidas fue el escenario elegido. Le importaba un bledo que estuviera medio vacía; lo que allí era hora de la cena, aquí comenzaba la jornada para las radios, televisiones y periódicos; perfecto para abrir el día.

¿A quiénes iba a importar un mitin de la campaña electoral española?, adelante pues con los faroles… y con la sentencia de los jueces sobre la momia de aquel lejano Caudillo que ahora le ha permitido a él –“cerramos simbólicamente”- el círculo democrático español. Continue Reading

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