La Guardia Civil actuaba como policía judicial atendiendo la solicitud de la jueza titular de un Juzgado de Instrucción de Madrid. En estas circunstancias, su investigación -naturalmente, como es obvio, ¿necesita alguna explicación adicional?, etc.- sólo tiene un destinatario: la autoridad judicial que reclamó su asistencia.
Pero he ahí que tratándose de un asunto que concernía al Gobierno, concretamente a su delegado en Madrid, J.M. Franco, el poder Ejecutivo quiso saber antes que el Judicial los resultados de la pesquisa. Y ahí comenzó el nuevo escándalo producido por las huestes del fraudillo. Continue Reading ▶






