El polizonte cubano y los tribunales

Cuando una persona como Adonis G. se juega la vida subiéndose en La Habana al tren de aterrizaje del Airbus que vuela a Madrid, muy mal andan las cosas en el paraíso castrista. Eso es crisis; a su lado quizá tenga razón en Presidente del Gobierno y lo nuestro no pase de “severas turbulencias”.

Pero los cubanos tienen algo que a nosotros nos falta: certidumbre. Ellos, de que nada va a pasar; sin embargo lo nuestro es andar sin fin preguntándonos cuánto falta para que llegue Godot, si es que llega. Seguimos instalados en el absurdo que Beckett simbolizó teatralmente con un continuo “no hay salida”.

Ante ese no way out que tanta literatura y cine ha inspirado, hay quienes se juegan el resto -su vida-, como Adonis, el cubano de veintipico años hallado muerto a los piés de su tabla de salvación. Otros optan por esperar la llegada de lo que sea sin moverse de la alfombra, y así venían haciéndolo nuestros vecinos de la musulmanía mediterránea hasta que se hartaron y rompieron la baraja.

Aquí salieron por delante unos indignados que repetirán escena en vísperas de las elecciones para apoyar a la cúpula socialista que las tiene embargadas. El resto asiste aturdido a la mezcla de excarcelaciones de etarras con detenciones de colaboradores etarras; de los fondos de reptiles cultivados por la SGAE o la Junta andaluza, los trajes del valenciano y los procesamientos de la cúpula policial de Rubalcaba.

¿Llegará el momento de negociar en la puerta de los tribunales el resultado de las próximas elecciones? Tiene toda la pinta. Lástima que la entrada de la Audiencia Nacional carezca de una solemne escalinata en la que, entre iñakis y oteguis,  pudieran encontarse subiendo y bajando unos y otros; y hoy por ti, mañana por mí, la convivencia volviera a lucir sobre esta tierra, la que Adonis soño hacer suya.

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Ante el drama, unas gotas de humor

Alguien, Sarko quizá, debería sugerir a Obama que vuelva a llamar a Zapatero para darle un consejo de esos que no se pueden rechazar, como hizo el año pasado. En esta ocasión la orden sería tan clara como sencilla: “Presidente, convoque ya las elecciones, no espere al otoño; Europa está en juego.”

El llamado presidente, tras el asombro causado por el aviso, quizá se atreviera a esgrimir un par de escusas, como lo de terminar las reformas en curso -?- o el último invento de Leyre Pajín sobre la muerte asistida, incluso la elaboración de los presupuestos del próximo año. Momento éste en que el de la Casa Blanca ya no pudo contenerse: “¿Y en qué los va a hacer, en pesetas? Amigo mío, debe de ser usted el último iluso que crea que en 1012 seguirá habiendo euros”.

El insensato trató de cerrar una conversación que se le hacía insoportable echándole las culpas a Merkel y los países ricos (sic) pero Obama, ya había cortado la comunicación. “No tiene remedio; tipos como éste se bastan por sí solos para terminar con la mismísima Unión Europea”, comentó a Bill Daley, jefe de personal de la Casa Blanca con quien estaba hablando de las últimas gestiones para que la mayoría republicana en la Cámara de Representantes torciera su brazo y así poder pagar las nóminas federales del próximo mes de agosto. Que aquella es otra.

El presidente de gobierno del cuarto país europeo que podría necesitar ser rescatado se dedicó ayer a poner las peras al cuarto a la canciller alemana, delante del presidente de la UE de visita por Madrid. En cuanto regresó a uno de sus despachos presidenciales, pidió que le pusieran con el candidato: “R, ¿Has visto? ¡con un par! Se van a enterar estos de lo que cuesta hacerse los suecos con la que nos está cayendo. Hombre, te van a aguar a ti la fiesta…”, a lo que Pérez Rubalcaba se limitó a responder con un sugerente “Bien, pero no me defiendas más, compañero”.

Lástima que no les llegara la noticia a los países ricos a los que exigió “un altísimo sentido de la responsabilidad”. Pero se partieron de risa cuando, ya en la noche, Berlusconi les contó que Zapatero le había llamado para decirle que estuviera tranquilo, que había dado a Van Rompuy todo su apoyo porque estaba convencido de que “su probado liderazgo” salvaría la situación de Grecia. Y cuando añadió que se había despedido asegurándole que “mi confianza en Europa se mantiene viva y es profunda” respiraron, dieron por resueltos los problemas y fuéronse tranquilos a dormir.

Así se lucha contra la crisis ¿para qué queremos más?

Y ahora, en serio: el otoño queda ya demasiado lejos ¿por qué no aprovechar el verano para convocar las elecciones, si es que esto no acaba de hundirse? Son unos insensatos; no saben, o no quieren saber, en la que estamos metidos. Se nos olvidó que somos el país que más defaults ha tenido a lo largo de su historia; catorce desde el siglo XVI, de ellos ocho en el siglo XIX. Cierto es que desde 1882, ninguno.

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Zapatero sigue el guión

El pequeño movimiento producido en el Gobierno español por la salida de Pérez Rubalcaba muestra que el Presidente sigue disciplinadamente el guión que sus mayores le pusieron  hace tres meses sobre la mesa: cambios, los justos, que esto se ha terminado; la vacante en Interior se cubre con el segundo del ministerio; la de portavoz, con Blanco, que se queda contigo ya que Alfredo no lo quiere en su campaña, y los vicepresidentes que se hagan tarjetas nuevas cambiando el ordinal respectivo. Y así ha sido.

A partir de aquí las especulaciones pueden divergir: desde que esto revela que las elecciones están al caer, hasta quienes opinen los cambios demuestran que no hay novedad, business as usual, que dicen los  banqueros. En cualquier caso el dilema puede dejar de serlo no precisamente cuando esté escrito en el guión.

Un “NO” estruendoso ha sido la respuesta a la pregunta que ayer nos hacíamos retóricamente -¿Alguien sabe dónde vamos?-. El gesto, las caras de los reunidos en Bruselas, comenzando por nuestra vicepresidenta primera, auguran lo peor. Y el dinero lo paga, naturalmente. La UE registró ayer el temblor de mayor intensidad en los últimos doce meses, y cada vez son más las fichas del dominó amenzadas por la ola que nadie o nada es capaz de detener.

Con este panorama hay que ser imbécil para seguir perdiendo el tiempo a la espera de que al candidato se le ocurra un plan para acabar con el paro, con ETA o con los EREs de Andalucía. Y mientras, poner cara de seguir cantando alegremente aquello de

Tout va très bien, madame la marquise

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… Y Rajoy da trigo

Como contraprogramación no estuvo mal. Mientras Rubalcaba predicaba en Madrid, en Navacerada daba trigo Rajoy. El candidato popular, que también comienza por “R”, esbozaba los seis pilares de su propuesta política: empleo y crecimiento económico, reforma del sector público, fortalecimiento institucional, proyección internacional de España, estado de bienestar y protección social y educación, la “vacuna contra el fracaso individual y colectivo” que describió como “lo que media entre el origen y el destino social de las personas porque es la clave de la movilidad y de la igualdad real de oportunidades.”

Cada uno de ellos perfilado con otros tantos trazos políticos. Sus palabras de clausura del campus FAES no eran un programa de gobierno pero parecía su resumen ejecutivo. Lo que allí cumplía era la defensa de su modo de entender el papel del PP:

Un proyecto modernizador solo pueden liderarlo gobiernos reformistas, convencidos de la necesidad de adelantarnos a las exigencias de un futuro con grandes oportunidades, pero también con grandes desafíos.

Gobiernos capaces, además, de integrar tras de sí las voluntades de una gran mayoría de españoles.

Eso significa para nosotros el centro reformista: el coraje de hacer las reformas que necesita nuestra sociedad y la voluntad de llevarlas a cabo involucrando a la mayoría de la sociedad.

Así conseguiremos no sólo recuperar la economía española, también la confianza en los gobiernos y en la política en general.

Y ciertamente los datos, el 22-M, hasta ahora le avalan. España se solivianta con los radicalismos, sean de izquierda, de derechas o mediopensionistas, como el de Zapatero, Aído o Pajín y… Rubalcaba. Gobernarla en paz y con provecho sólo es posible desde el reformismo. Eso representa el candidato Rajoy. Lo demás, literatura.

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Rubalcaba empieza con “R”, palabra

“He hecho muchos esfuerzos pero voy a hacer muchos más para que la crispación y el sectarismo pasen definitivamente al rincón de la historia, al pasado del que nunca debieran de haber vuelto.” Lo cual, dicho solemnemente por el, hasta mañana, primer vicepresidente del Gobierno Zapatero es todo una machada.

En su primera intervención como candidato ha calcado lo ayer previsto en esta bitácora: la mirada puesta en los indignados, leña a los ricos, bancos y cajas y un poco de demagogia en torno a la ley electoral por ver si cierra el pequeño escape de votos detectado en las últimas elecciones hacia IU y al montaje de su antigua compañera Rosa Díez.

Pero tal vez la mejor síntesis del acto fue el vídeo inicial en que los asistentes tuvieron que soportar cuatro minutos que se les hicieron una eternidad viendo aparecer bajo formas diversas palabras que comienzan con la “R” de Alfredo Pérez Rubalcaba. Eso fue todo, palabras, palabras, palabras; Mina hizo una preciosa versión de Parole, Parole, y más tarde Alaine Delon con Dalida, luego con Celine Dion, Mónica Naranjo… y así hasta hoy en el Palacio de Congresos de Madrid.

Y para cerrar, una amonestación a los suyos: “Si no vives como piensas, acabas pensando como vives”. Tras lo cual les llamó a la tarea: “Hagamos que suceda”, traducción pesadota del “Yes we can”, ¿recuerdan?

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Zapatero y Rubalcaba, final de partida

Como anunciado aquí mismo, y reiteradamente, el candidato dijo ayer que sale del Gobierno. Nadie le echa, él decide irse, porque tiene que irse, pero se va sin irse, porque seguirá diciendo a Zapatero lo que sí y lo que no tiene que hacer.

Así de triste está siendo para el Presidente su final de partida, una especie de revisión del drama de Beckett en el que los dos personajes, Hamm, el dueño ciego y siempre sentado y Clov, incapaz de tomar asiento, hablan y se dan la réplica por el mero hecho de permanecer en escena, mientras a la izquierda, los padres del ciego piden comida desde los cajones de basura en que sobreviven.

Hamm: Sin embargo me dejas.

Clov: Trato de hacerlo.

Hamm: No me quieres.

Clov: No.

Hamm: Antes me querías.

Clov: Antes.

Hamm: Te he hecho sufrir demasiado, ¿verdad?

Clov: No es eso.

Hamm (indignado): ¿No te he hecho sufrir demasiado?

Clov: Sí.

Hamm (Aliviado): ¡Ah, menos mal! Perdón. He dicho perdón.

Clov: Te oigo….

El candidato comienza mañana a interpretar su propio personaje. Ayer tuvo la humorada de pedir disculpas a los periodistas por haber sido en ocasiones como un frontón; cosas del oficio, vino a decir en su adiós como portavoz del Gobierno Zapatero. Mañana Clov intentará marcar su territorio, un nuevo terreno para el socialismo español, con más de 15-M que de Trecera Vía, pocas contemplaciones con los banqueros y muchas complicidades con la izquierda desunida, para no dar ocasión a una nueva Estremadura.

Y así el calendario se irá cumpliendo hasta el triste final de partida:

Hamm: ¡Clov!

Clov (Molesto). ¿Qué pasa?

Hamm: ¿No estamos a punto de… de… significar algo?

Clov: ¿Significar? ¿Nosotros, significar? (Risa breve) ¡Qué bueno!

Hamm: Me pregunto (Pausa) … ¡Y pensar que quizá todo esto podría haber tenido algún sentido!

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