No es mala señal que los socialistas permanezcan silentes sobre su propio futuro. Tal vez se esté imponiendo la sensatez perdida durante tanto tiempo. Pasada la ligera efervescencia provocada por los tímidos preanuncios de las precandidaturas de Chacón y Rubalcaba todo es silencio.
¿Estarán pensando que más importante que las candidaturas a validar en el Congreso de febrero es concertar una definición del ser del partido? No parece que dos meses sean tiempo suficiente para resolver la gran cuestión: qué queremos ser, dónde, cómo y cuándo llegar…





