Las organizaciones sindicales españolas que pagamos los contribuyentes siguen viviendo de la cultura franquista. A recordar que la primera de las leyes fundacionales de aquel régimen fue precisamente el llamado Fuero del Trabajo, promulgado en plena guerra civil, año 38, en la estela de la Carta di Lavoro de Mussolini. Aquella ley consagró aquí el salario mínimo, las pensiones, los seguros sociales y otras llamadas “conquistas de la clase trabajadora”. Un par de años después se impuso la estructura de la Organización Sindical Española de tan larga vida, del 40 al 76. Cómo no iba a dejar huella en la mentalidad y hasta en el adn de los sindicatos del futuro, o sea los actuales.
De la pedagogía ejecutada durante treinta y cinco años por aquel régimen subsisten hoy en la mentalidad del común rasgos como el desprecio por la democracia parlamentaria, la representación indirecta y la tolerancia o, más grave, por la propia libertad.





