Si nuestros sindicalistas subvencionados y opositores sin argumento viajaran más allá de La Puerta del Sol o leyeran los periódicos; en fin, si se ocuparan de estar simplemente informados, quizá cejaran en sus cavernícolas posiciones.
Dicen cada vez más europeos que no les confundan… con España. Que no confundan lo que está pasando en países que crecen y están creando empleos con la España del 23,4% de parados; que lo nuestro ya venía mal desde antes de que la crisis financiera se hiciera económica, cuando crecíamos en producto y paro a la vez. Que o corregimos esas fallas estructurales o dejaremos de ser.
Y también son muchos, prácticamente los mismos, quienes añaden que el Gobierno español lo está haciendo bien, que va por el buen camino, pero que ven demasiadas piedras en ese camino como para estar tranquilos porque llegará un final feliz.
Estamos en trance de convertirnos en otra excepción europea; lo fuimos durante mucho tiempo, desde que este país renunció a su historia y se afincó en la reacción. Nos vieron como el lejano oriente de aquí al lado, pasados los Pirineos, un exótico país de españoles arrogantes, mitad curas mitad toreros, y Cármenes de faca en liga y armas tomar. Continue Reading ▶






