Paulino Rivero tiene un problema, por lo menos uno. Le gustaría tener una nación, al estilo catalán, con su lengua, su historia reconstruida y demás aditamentos distanciadores del resto del país. Como si la geografía no fuera suficiente. Pobre. No cae en cuenta cuánto tardaría en ser fagocitado el archipiélago más próximo al africano Marruecos que al resto de la Unión Europea.
El caso es que después de sus jornadas de hermanamiento con el catalán ha puesto pies en pared porque el Gobierno de verdad ha concedido autorización a Repsol para explotar el petróleo que, al parecer, duerme frente a las costas marroquíes.
Madrid nos toma por una colonia, atentan contra la industria local, el turismo, ¡no hay derecho! Enseguida entran en juego los ecologistas y, claro está, los socialistas que no evitan un sólo charco en el que meter la pata. Continue Reading ▶






