Parece insólito a algunos que el candidato del partido que ha ganado las elecciones andaluzas salga a la palestra para ofrecer sus servicios en el gobierno regional. Habiendo ganado resulta que perdió. El desiderátum de la mayoría absoluta puede ser tan loable como indeseable, según las circunstancias, pero si sacar cuarenta mil votos de ventaja al segundo y un millón ciento veinte mil votos al tercero no son razones para tratar de gobernar, que venga Dios y lo vea.
Que cuente con los apoyos suficientes para hacerlo es harina de otro costal, pero no hay razones para dejar de pensar en que los socialistas se tentarán muy despacio la ropa antes de formar gobierno de coalición con IU. El programa de los comunistas con camisa verde es inasumible por cualquier partido occidental con aspiraciones de gobernar algo de mayor calado que un pueblo como Marinaleda, por poner un ejemplo. Claro está que ese mismo programa protocolizado ante un notario parece estar a disposición de lo que una segunda consulta popular establezca. Faltaría más. Continue Reading ▶






