Adiós a Alonso Lujambio

Lujambio en Madrid, octubre 2010

Ha fallecido a los 50 años Alonso Lujambio, senador mexicano. Hace dos años, siendo ministro de Educación (Secretario de Educación Pública) del gobierno de Calderón, hizo en Madrid unas reflexiones sobre la política mexicana que hoy son de interés aquí, en España. Transcribo alguna de ellas:

“El candidato independiente. Bajo ninguna circunstancia creemos que esta medida tenga por objeto debilitar los partidos políticos. Lo que queremos es que los ciudadanos tengan claro que los partidos políticos dejamos de ser el monopolio de la representación política y asumimos la capacidad de los ciudadanos para competir incluso con los partidos políticos. Permitir a los ciudadanos de manera independiente competir con la representación política va a ser un acicate. El sistema de partidos  se está convirtiendo en una especie de oligopolio perezoso. No estamos siendo capaces de captar el liderazgo social, porque el liderazgo social que no pasa por nosotros no pasa a la acción representativa.  Continue Reading

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Todo por la pasta

Cinco céntimos o cinco mil millones.

Lo habrán oído, aquel chiste del vasco que entra en un bar de las Ramblas barcelonesas y pide una caña de cerveza.El camarero la pone sobre la barra:
– Són noranta-cinc cèntims.
El cliente deja sobre la barra noventa céntimos y comienza a tomarse tranquilamente la caña. El camarero le dice:
– Escolta falten cinc cèntims
.
Y el de Zumarraga como quien oye llover. El camarero, rebotado, insiste:
Escolta que em deu cinc cèntims; no em faci muntar un nombre… M’està escoltant perfectament.
Y el de la boina a lo suyo, tomándose la birrita como si estuviese sólo en el local. El camarero, rojo de impotencia, estalla:
Oiga desgraciado. Me está entendiendo perfectamente, págueme los cinco céntimos que me debe y tengamos la fiesta en paz.
El paisano deja el vaso, se rasca el bolsillo, deja la monedilla sobre la barra y se despide:
Agur! Ya sabía yo que por cinco céntimos terminábamos entendiéndonos.

Pues de eso va la frívola huída hacia delante del presunto responsable político del gobierno autonómico catalán, de «pasta». Porque mientras anunciaba que si gana las elecciones convocará un referéndum, legal o ilegal, para romper el Estado estaba pidiendo al mismo Estado, o sea a los contribuyentes de toda España, catalanes incluidos naturalmente, cinco mil y pico millones de euros. Algo más de los cinc cèntims del chiste; lo que necesita para pagar sus bonos patrióticos, embajadas, manifestaciones y demás cohetería identitaria. Continue Reading

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Menuda tropa

El Estado Libre Asociado como modelo

Ya es sabido que no conviene generalizar; no sería justo, por ejemplo, decir que los políticos han devenido en algo perfectamente inútil cuando no nocivo. Efectivamente. Pero visto lo que se ve, y oído lo que dicen, cada vez queda menos espacio para la comprensión e indulgencia.

De los nacionalistas catalanes está dicho casi todo. Como no pueden gasear a los que no lo son, pretenden eludir sus responsabilidades cargando sobre el resto del país la culpa de su mal hacer. ¿Se dan cuenta de que todo se reduce a la pela? Independencia, estado propio, bancos, instituciones, etc. para manejar nuestras pelas. Sin ánimo de generalizar, digamos que a una parte de la burguesía barcelonesa, tan tradicional que se han quedado en provinciana, acompañada por botiguers venidos a menos, católicos de Montserrat, payeses de la ceba y socialistas despistados les ha dado por secundar la quimera de Mas, Durán y Pujol, entre otros incapaces de decir lo que pasó. Continue Reading

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Adolfo Suárez, misión cumplida

Protagonistas del cambio

Hace veintiocho años publiqué un libro sobre el proceso que culminó en la democracia, hoy  conocido como la Transición, “Quién hizo el cambio”. Terminaba con  los párrafos siguientes:

Así, sin un reproche y exagerando la autonomía de su decisión con el fin de salvaguardar la supremacía de la soberanía popular —el hilo de Ariadna que le permitió resolver el laberinto de la transición—, abandonado por sus compañeros y denostado por los adversarios, pero con la confianza puesta en que la Historia de España podría seguir escribiéndose a golpes de libertad, Adolfo Suárez cedió la presidencia del Gobierno rodeado de la misma incredulidad con que fue recibido. Habían transcurrido sólo cinco años, cinco años que hubieran justificado la existencia de un político de excepción en la vida de cualquier pueblo.

En 1980 España ya había cambiado. El pueblo gobernaba su propio destino; los españoles tenían por vez primera en su larga historia una Constitución de concordia, ni de izquierda ni de derecha, simplemente moderna; los ciudadanos, libres e iguales ante la Ley, comenzaban a contribuir con equidad a las necesidades de la Nación; empresarios y trabajadores, fuerzas políticas y asociaciones diversas vertebraban la sociedad; los primeros autogobiernos regionales configuraban un Estado basado en la solidaridad. El Reino de España, en fin, iniciaba el sendero de la modernidad. Continue Reading

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Rajoy y Mas; lo que tenía que pasar

Una visita cumplida

Mira por donde se cumplieron los augurios del portavoz en el Congreso de los nacionalistas convergentes. Decía Durán poco antes de la visita de Mas a Rajoy que esperaba que éste último estuviera a la altura de las circunstancias y actuara como un estadista. Y eso fue lo que pasó. El gallego habló claro. En esta ocasión no se perfiló, ni respondió con ese “¿o no?” que acostumbra para dejar sembradas en el aire una cosa y quizá la contraria.

Ciertamente no lo tenía demasiado difícil; hace un par de días el titular de la Corona le dio el pié de entrada con la carta que colgó en la red. Y el sentido común debió de hacer el resto. Porque de entre las salidas de pata de banco que los personeros de la política nacional han practicado en esta legislatura, la del dirigente catalán brilla con luz propia. Continue Reading

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Carrillo y la carta del Rey

El Rey llega con la Reina a la casa de Carrillo

Serán muchos los millones de españoles que concuerden con el mensaje que el Rey ha puesto en la red. En dos líneas: que las dificultades se superan uniendo esfuerzos y recuperando los valores que cimentaron la Transición, tales como la generosidad y el diálogo, es decir, la renuncia a los intereses particulares en aras del interés general.

Las cuestiones de cajón no dejan demasiado margen a la discrepancia Y que la Corona se manifieste en momentos excepcionales, tampoco. Nada más natural que el primer referente de la nación, el pal de paller que diría un catalán, cumpla con sus funciones de arbitraje y moderación. Y eso es lo que ha venido a hacer con esta iniciativa. Continue Reading

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