Los ciudadanos tienen, tenemos, el derecho a vivir lo más tranquilamente posible que permitan las circunstancias. Los poderes públicos están para salvaguardar ese derecho, entre otros. Pero de un tiempo acá parecen poner sus mejores esfuerzos en hacer lo contrario, en no ahorrar molestias a los pacíficos viandantes que bastante tienen con guarecerse de tantos males.
Parece que en esas anda el ministro de Educación y demás cartapacios. La ley orgánica para la mejora de la calidad educativa, es perfectamente defendible; resituar el juego de las lenguas en el sistema educativo que cursa en Cataluña, por ejemplo, también. Incluso perentorio; la lengua, la historia, la geografía y hasta la física cuántica. Lo que no tiene pase es hacerlo por sorpresa, en una disposición adicional, como quien no quiere la cosa; algo así como el torero que cierra la tanda de verónicas con una media diciéndose y para chulo, yo. Continue Reading ▶






