Mas sin vergüenza, propia ni ajena

Mas se maquilla ante el debate

El colmo de los disparates que acomete cada vez que habla el oficialmente honorable presidente de la Generalitat es la promesa ayer lanzada en una radio catalana gestionada por el grupo Godó. Muy serio, el personaje aseguró que dimitiría si se demostrara su implicación en un caso de corrupción. ¡Con un par! ¿Dimitir? Como si en tal caso no fuera a ser despedido por la puerta de servicio y quedara a la espera del largo viacrucis que, además de exhausto podría acabar en La Modelo.

En campañas como la que los catalanes sufren estas semanas ya se sabe que todo cabe, pero no es menos cierto que también todo tiene un límite. El Mas, como el mismo se apela ante sus palmeros en los mítines, debería hacer dos cosas, a más de envolverse en la bandera con las barras que cuentan dibujadas con la sangre de Wifredo el Velloso. Continue Reading

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En Cádiz, dos siglos después

San Felipe Neri, de aquí salió La Pepa

La Cumbre Iberoamericana que el pasado fin de semana se celebró en Cádiz fue, a mi modo de ver, todo un homenaje a aquella tercera España que allí mismo dio a la luz nuestra primera Constitución. Tardaron tres años en gestarla, tantos como veces fue luego promulgada, en 1812, 1820 y 1836. Hoy nada es igual que hace dos siglos. Entonces se reunían españoles de un lado y otro del Atlántico, porque tan españoles eran el asturiano Argüelles o el catalán Dou y de Bassols como Ramos Arizpe, Fernández de Leiva o Morales, llegados México, Chile y el Perú actuales. Y así comenzaron la Constitución liberal: “La Nación española es la reunión de los españoles de ambos hemisferios”, jurada a uno y otro lado del Océano.

Parte de aquellos parlamentarios llegados de ultramar se convirtieron en la década siguiente en promotores de nuevas constituciones nacionales tras la estela abierta en Cádiz. Aquella nación grande que quería vivir libre y se expresó políticamente con la Pepa mientras las guerrillas lo hacían con las armas, se fracturó en la veintena de países que hoy forman la comunidad hispánica, la América Latina. Continue Reading

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La huelga y los culpables

Diputados socialistas trabajando la huelga

Ver a diputados socialistas ocupando sus escaños en el Congreso con los carteles que proclamaban “Nos dejan sin futuro. Hay culpables” tenía el encanto de las paradojas. ¿Escaqueo o confesión de culpa? Depende de dónde ubiquemos a los culpables, porque en esta historia sí que hay una cosa cierta: culpables, los hay.

Unos, como Jiménez o López Garrido, ministra y secretario de Estado respectivamente en los gobiernos de Zapatero, se manifestaban alegremente por Madrid como si nada hubieran tenido que ver con el estado en que dejaron el país tras su paso por el poder. El actual gran jefe, vicepresidente de aquel Gobierno que dejó un déficit más del 50% superior al que confesó al dejar el marrón, tiró la piedra a primera hora de la mañana animando al personal a salir a la calle, pero él se quedó en casa. Y los cómicos, a lo suyo: ocupando instituciones culturales, caso de ese eximio actor que atiende por Willy, o alegrando las calles con su cuerpo como hizo esa lumbrera de nuestro cine que sueña golpes de Estado. Continue Reading

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El desafecto de los nacionalistas

Monumento a Ramón y Cajal en el Retiro madrileño (Vitorio Macho)

“A guisa de explicaciones del desvío actual de las regiones periféricas, se han imaginado varias hipótesis, algunas con ínfulas filosóficas. No nos hagamos ilusiones. La causa real carece de idealidad y es puramente económica. El movimiento desintegrador surgió en 1900, y tuvo por causa principal, aunque no exclusiva, con relación a Cataluña, la pérdida irreparable del espléndido mercado colonial. En cuanto a los vascos, proceden por imitación gregaria.

Resignémonos los idealistas impenitentes a soslayar raíces raciales o incompatibilidades ideológicas profundas, para contraernos a motivos prosaicos y circunstanciales…

¡Pobre Madrid, la supuesta aborrecida sede del imperialismo castellano! ¡Y pobre Castilla, la eterna abandonada por reyes y gobiernos! Ella, despojada primeramente de sus libertades, bajo el odioso despotismo de Carlos V, ayudado por los vascos, sufre ahora la amargura de ver cómo las provincias más vivas, mimadas y privilegiadas por el Estado, le echan en cara su centralismo avasallador. Continue Reading

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El gato con botas

Los cuentos hay que tomárselos como tales

Haciendo campaña por tierras del Montjuic Mas se topó con unos excursionistas norteamericanos y les espetó: “I’m the president of the country”. Y los de Arkansas se quedaron atónitos ¿country? Una le preguntó si acaso eran suyas aquellas montañas, mountainous country, y otro si vivía de lo que la tierra daba, living off the country. Al fin y al cabo ellos también eran gentes de campo, country people, y podrían comprenderle aunque aquí estuvieran en terreno desconocido, unknown country; al fin y a la postre el country siempre es el country.

De entre ellos, una pareja que había venido a España sabiendo que aquí no hay presidentes sino un Rey se echó mano a la cartera temiéndose lo peor. Él, que había visto a compañeros del ejército morir por la patria, to die for one’s country, no creyó que aquel caballero pudiera presidir patria alguna. Continue Reading

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Un regalo al Rey

¿De nuevo al mando?

Hablamos de Cataluña. El joven Pujol salió ayer por peteneras ante los micrófonos de una radio denunciando al Rey como el principal obstáculo para una negociación sobre el caso catalán. El tal Oriol no podía hacerle mayor favor al Jefe del Estado porque si para el separatismo catalán “el problema es tener enfrente al Rey Juan Carlos I”, Juan Carlos I volverá a hacerse con todo el país. Así sucedió un 23 de febrero de hace más de treinta años, cuando hubo de tranquilizar al entonces honorable presidente de la Generalitat, el viejo Pujol, ante la amenaza de una asonada militar, fenómeno este de las asonadas coetáneo del despertar de los nacionalismos hace siglo y medio.

No todo tiene porqué ser negativo en este extemporáneo aquelarre convocado por el presidente de la Generalitat a mitad de su mandato, víctima de la insolvencia, de su impotencia y otras frustaciones. Mas cada vez que habla dice más bobadas, y ahora en castellano, para que se le entienda mejor. Se ve que sus principios son precisamente eso, meros puntos de partida. Supera al sabio marxista que dejó dicho aquello de “estos son mis principios, pero si no le gustan tengo otros”. Groucho, naturalmente. Continue Reading

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