Un mito se ha posado sobre la Constitución del 78: su reforma. Quienes hablan de reformarla no aclaran ni cómo ni cuándo; es el mito de la reforma que ha sustituido al de la permanencia. Los mitos tienen la peculiaridad de que ellos mismos se generan y regeneran sin necesidad de intervención ajena. Del federalismo se habla, por ejemplo, porque se habla del federalismo. Y cuesta menos hablar que trabajar por resolver los problemas que alientan el mito.
Los socialistas se han aplicado al cuento. Rubalcaba en Madrid, escribiendo en su periódico amigo que la reforma es necesaria “para clarificar nuestro intrincado reparto competencia actual”, dice hablando del sistema autonómico. ¿No sería más sencillo, a la par que eficiente, comenzar por clarificar ese reparto de competencias cumpliendo las leyes y jurisprudencia ajustada al caso?
La tensión creada por el secesionismo con que amenaza esa institución del Estado obligada a cumplir las leyes, a lo que se comprometieron sus gestores al ocuparlas, no se ataja cambiando el membrete del papel timbrado del Estado. Pero, sobre todo, ¿con qué mimbres piensan hacer el cesto? Continue Reading ▶






