La nación está asistiendo a una lección práctica de teoría política: cómo se producen cosas trascendentes en una Monarquía Parlamentaria.
La Corona ejerce precisamente esa función, la de coronar la institucionalidad del Estado. Más allá del de moderar, su titular tiene muy pocos poderes, ni siquiera el de poder apearse a mitad de camino, o sea en vida.
Ha de contar con el Gobierno, porque el titular de la Corona nada puede firmar sin el refrendo del Gobierno, es decir, de la mayoría del parlamento. El Rey comunicó al Presidente su decisión firmada en un documento que pasará a tener relevancia jurídico política en cuanto forme parte de una Ley que apruebe el órgano que encarna la soberanía popular, y con una mayoría cualificada.
En eso estamos. Continue Reading ▶






