La patochada le ha salido brillante: de mamporrero de los republicanos izquierdistas a mantenido por los socialistas. Así acaba la peregrina carrera de Mas hacia el abismo. No se ha atrevido a enfrentarse con el procesamiento al que le empujan los de Junqueras, y hace bien. Trata de mantener el embuste hacia la parroquia –tres generaciones escolares adoctrinadas por el pujolismo-, hablando de urnas de papel o de lo que sea, el caso es que habrá consulta, dice el pobre. Y de los presupuestos, vence el plazo, para qué ocuparse si al final los de Sánchez están llamados a sacarlos adelante.
El llamado President sigue soñando que el apoyo socialista es la baza que necesita su flamante secretario general para enseñar públicamente a Rajoy cómo el diálogo es posible. Es su red de seguridad. Y así, de penca en penca, de referéndum en consulta y de consulta en encuesta, el personaje sobrevive en el Palau como el Patufet en el vientre de la vaca, al abrigo de las inclemencias del tiempo. Ver cómo sale será otra cuestión; el pequeño Garbancito catalán lo hizo de forma escatológica.
Mas ya no es tema, Rajoy lo ha disuelto en seis meses con su arma más letal: el no moverse. Ese es la gran mérito del popular, no haber caído en las mil y una provocaciones utilizadas por unos para mantener enhiesta la fabulación secesionista, y por otros empeñados en encender un patrioterismo tan estúpido como el de los sediciosos. Continue Reading ▶






