Aflora otra trama de corrupción entre sinvergüenzas que nunca debieron llegar a la política. Es una buena mala noticia. Mala, la realidad que revela es deprimente; buena porque ya hay menos indeseables incontrolados; con y sin presunción de inocencia.
¿Qué más hace falta para llegar a un acuerdo de verdad, como lo fue el del 78, para volver a empezar de nuevo? Parece como que ya no quedaran gentes de buena voluntad en las esferas políticas. Desoladora la torpeza del partido que lidera Rajoy para enfrentar la situación; lamentable la negativa de Pedro Sánchez a consensuar un remedio a la asfixiante situación, uno más de los disparates que en tan corto tiempo ha llegado a acumular.
Claro que la corrupción no es flor exclusiva del mundo político; escándalos en el sector privado, como el de aquel señor Conde, o el de la Rosa, los Ruiz Mateos, etc. son meras puntas de un iceberg de límites imprecisos. Pero es entre los agentes políticos donde su presencia se hace insoportable. En la mayoría de los casos esa podredumbre germina en los gobiernos municipales y autonómicos; en los suelos fértiles de las licitaciones, concursos, licencias urbanísticas y demás oportunidades en que los chupasangres olfatean eso, sangre con la que medrar. Continue Reading ▶






