Hasta ahora no había fijado mi atención en Podemos ni en Pablo Iglesias, su icono, pero una reciente aparición en el programa 24 horas de RTVE ha despertado mi interés. Sobre todo tras la reacción violenta del personaje, seguido por su clac, quejicoso por el aire de la entrevista.
Lo primero que asombra es la desfachatez con la que el sujeto se despacha ante los espectadores reducidos al nivel de colegas; mirada sostenida fruto de largas sesiones de ensayo ante el espejo, tuteo a todo el mundo, manga de camisa blanca remangada como queriendo decir “aquí no hay nada que ocultar”. Porque esa es su cruz, la ocultación, el doble lenguaje, la máscara. Sí, cruz.
El estallido ante la impertinente travesura del entrevistador sobre la excarcelación de terroristas, sus relaciones con Bildu son públicas desde el pasado verano, demuestra la aversión de los bolivarianos a todo lo que pueda teñirles de rojo. Así entró Castro en La Habana el 1 de enero de 1959, y con la similar devoción ven muchos en este personaje al redentor de todos los males presentes.
Ante un pueblo cabreado, Iglesias está programado para que en él sientan al caudillo que meterá en sus bolsillos lo que la casta destina al pago de la deuda exterior, el justiciero que acabará con los chorizos, el mesías que abrirá el camino hacia un país nuevo, sin monopolios, igualitario, y libre, sobre todo libre. Continue Reading ▶






