Lamentan las buenas noticias

Avestruz con pantalones

Avestruz con pantalones

Hay pocas cosas más chuscas que ver cómo se algunos se cabrean ante las buenas noticias. El espectáculo se sirve gratis en los informativos y tertulias de cualquier cadena española.

Ya no es cuestión de la capacidad del españolito para autoflagelarse, histórico vicio en la convivencia nacional desde el siglo de oro. Ahora va de algo menos profundo; meras tácticas electoralistas. Quienes quieren ganar unas elecciones, y de elecciones el país va a ir servido en este 2015, han de engatusar al común como el trilero oculta la bolita con el juego de cubiletes, esa artimaña que la RAE define como “destreza o artificio con que se trata de engañar a alguien haciéndole creer lo que no es verdad”.

Eso es, ni más ni menos, lo que la mayoría de los partidos, oficialmente o a través de sus terminales mediáticas, sindicatos incluidos, está haciendo respecto de la marcha de la economía del país. Y no es menos sorprendente la pánfila confianza que muestran los acreedores de esa bonanza, incapaces de reponer en su sitio lo que la manipulación oculta. Con lo sencillo que les resultaría explicar algo así como “el mérito es de la sociedad, de ustedes que se han sacrificado durante tres largos años; nosotros nos hemos limitado a encauzar sin estorbar demasiado”. ¿Ven que fácil y claro resultaría? Continue Reading

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Tarradellas

Entrada a  Clos Mosny

Entrada a Clos Mosny

Nació hace 116 años, el 19 de enero en un pueblo del Bajo Llobregat, Cervelló. Fue uno de los fundadores de ERC, partido del que fue expulsado durante tres años, tiempos de la República. Entró en el gobierno de la Generalitat catalana tras el triunfo del Frente Popular. Durante la guerra civil se encargó de fabricar armas y de las colectivizaciones. Luego el exilio, treinta y siete años largos en Francia.

Allí le conocí en 1976, en Clos de Mosny, vieja casa que dos años antes se había visto obligado a vender; Calle de las Viñas, St. Martin Le Beau. Estaba en medio de un viñedo de más de diez hectáreas plantadas de Chenin blanc y Cabernet franc. En ella vivió hasta su regreso a España, octubre de 1977, con su mujer Antonia y su hija Monserrat, custodiando la memoria de la Generalitat como su presidente en el exilio y el corazón de Maciá conservado en formol.

De Gaulle le marcó una fuerte impronta. Vivió de cerca los dos años en que el general presidió el primer gobierno provisional de Francia tras la liberación de los nazis; un gobierno de “unidad nacional”, como el que el propio Josep Tarradellas iba a presidir a raíz de su regreso a Cataluña treinta y tres años después. Posteriormente, la vuelta a la presidencia de la República del francés en 1958 para evitar el golpe de Estado que la independencia de Argelia pudo provocar. Y finalmente sus diez años de exilio interior en Colombey-les-Deux-Églises tras la derrota del referéndum con que quiso cortar los efectos de las revueltas del 68.

De La Boisserie, el refugio de De Gaulle, al Clos de Mosny de Tarradellas hay menos de cuatrocientos kilómetros. Ambos habían nacido en la última década del siglo diecinueve, años cuando los nacionalismos nutridos por el romanticismo acababan de rematar el mapa de una Europa que pronto iba a sufrir su primera gran guerra. Continue Reading

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«Yo soy cristiano»

El terrorista Shekau

El terrorista Shekau

La República Federal de Nigeria es el país africano más poblado. En sus  treinta y seis Estados viven más de 170 millones de habitantes. De ellos, poco más de la mitad siguen los preceptos del Islam, y en torno al 40 por ciento son cristianos de diversas iglesias. Media docena  de éstos murieron la pasada semana con la quema de sus templos.

Ni allí ni en ningún otro país africanos se produjeron manifestaciones  como las recientes en Francia; ni protesta ni solidaridad. No hubo carteles ni pancartas ni esquelas que dijeran “Yo soy cristiano”. Nada.

Se supone que no todos los millones de musulmanes nigerianos sean seguidores del terrorista Abubakar Shekau, ocupado en extender la sharia por el noreste del país quemando cristianos o descuartizándolos a golpe de machete, ametrallándolos, o despanzurrando a quien tenga la desgracia de cruzarse  con una de las niñas-bomba armadas por su secta salvaje.

Para hazañas de esa naturaleza los Boko Haram, que así se llaman los angelitos, secuestraron el pasado año a dos centenares de niñas. La destrucción de escuelas e iglesias es causa obligada para una organización autodenominada “la educación occidental es pecado”. Sobre sus espaldas cargan decenas de miles de asesinados y muchas más de emigrados hacia el sur del país o a los vecinos Sudán y Chad. Continue Reading

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La Cámara y las cámaras

Hecho en las cámaras de Lara

Lanzado por las cámaras de Lara

El bipartidismo, todo lo imperfecto que se quiera, es la expresión política natural en una sociedad desarrollada de nuestro tiempo en la que progresistas y conservadores, o socialdemócratas y liberales dicho de otra forma, concentran la gran mayoría de opiniones e intereses. Constituir los ejes vertebradores de la sociedad política es su responsabilidad, que dejan de cumplir cuando la partitocracia asfixia a la democracia.

El hecho es que no han sabido, querido o podido ajustarse a la realidad  y desembarazarse de las ventajas que les fueron conferidas para levantar en medio de un erial político, hace treinta y seis años, toda una democracia parlamentaria.

La debilidad de un cuerpo social ajeno al ejercicio de sus responsabilidades cívicas durante cuarenta largos años ha hipertrofiado las funciones de los partidos, convertidos hoy en maquinarias de poder sin mayores contrapesos.  La profesionalización de los militantes, convertidos en agentes políticos de su propio interés, ha producido un empobrecimiento penoso del Parlamento y de la propia alta administración del Estado.

Cómo extrañarse del eco obtenido por el “no nos representan” con que saltaron a la arena los últimos llegados al festín. Quién va a sentirse representado por los actores de un sistema que suma medio millar de encausados por la Justicia, o en partidos incapaces de concertar solución alguna para los problemas reales de los españoles, desempleo, corrupción, educación, etc.

Ni tampoco para cortar de raíz la secesión puesta en marcha por la felonía de un presidente regional. Continue Reading

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Una crisis interna

Desde dentro es frágil

Desde dentro es frágil

Recién cumplidos treinta y seis años de vida nuestra democracia está pidiendo una puesta a punto para servir de marco de convivencia a la sociedad de nuestros días. Demasiadas cosas han cambiado en este tiempo, demasiadas rigideces colapsan nuestro sistema representativo, demasiadas improvisaciones sin poso ni reposo amenazan el buen sentido de las reformas pendientes.

Nuestro régimen de libertades se asienta sobre fundamentos sólidos; fue diseñado para soportar holgadamente el peso del conjunto de los nacionales con todas sus ambiciones, incluidas las tensiones más probables en las sociedades de nuestro tiempo y entorno cultural.

Sus vigas y muros maestros han resistido durante decenios tracciones provocadas por crisis económicas, importadas o ganadas a pulso cuando nos creímos lo que no somos; crisis sociales, en buena medida consecuencia de los efectos que las económicas provocan en una población culturalmente depauperada; la crisis de valores engendrada por planes educativos funestos y nutrida de la basura que destilan a diario algunos medios y cadenas televisivas. Y ahora una crisis política que, al afectar desde dentro a los puntales del sistema y sus líneas de resistencia, puede resultar letal para la arquitectura diseñada en 1978. Continue Reading

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Charlie y las libertades

charlie_hebdo

Y no pasa nada…

La matanza de los autores semanales del Charlie no tiene nombre. ¿Execrable, repugnante?, vale. Sin renunciar al buenismo que la adormece, Europa se lanzó a cantar “Marchemos hijos de la Patria/que ha llegado el día de la gloria/ El sangriento estandarte de la tiranía/ está ya levantado contra nosotros…” Y todos fuimos Charlie, pensáramos lo que pudiéramos haber pensado sobre Charlie Hebdo. Porque el derecho a la vida está impreso en nuestro ADN. El de la libertad de expresión también, pero después. Lo dicta la lógica; donde no hay vida los derechos no florecen.

¿Caben límites a la libertad de expresión? Como toda libertad, sus límites están en el derecho de los demás a vivir también su propia libertad. La pregunta pertinente en este caso es si el semanario satírico cultiva esa prudencia o por el contrario hace de la mofa, o incluso el escarnio, su razón de ser. Y la cuestión se radicaliza cuando afecta a sentimientos profundos, como los religiosos.

Y ahí comienza el problema. El Charlie Hebdo puede parodiar o tomar a chacota símbolos cristianos, como lo hace, y no pasa nada más allá de la lástima que pueda suscitar en los creyentes de esa fe, la única cuyo Dios fue sacrificado por los hombres. Pero no todas gozan de esa liberalidad acuñada a lo largo de una historia de contradicciones dialécticas durante siglos. Continue Reading

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