En las elecciones municipales los populares alcanzaron ayer seis millones de votos, cuatrocientos mil más que los socialistas; en porcentaje, veintisiete contra veinticinco. En términos de concejales, dos mil más. Fueron los más votados en 3.415 municipios, de ellos con mayoría absoluta en 2.762. En el caso del PSOE esas cifras fueron 2.469 y 1.934 respectivamente. La suma de lo conseguido por el resto de las formaciones, incluidos los emergentes, alcanzó un total inferior al registro del PP. Y, sin embargo, cabe decir que los populares han perdido las elecciones en que se juega el poder local.
Es una de las paradojas de nuestro sistema electoral. Más allá de las listas cerradas y demás efectos de la partitocracia instaurada, estas elecciones ponen de manifiesto la singular paradoja de que el ganador puede salir como perdedor. Sobre todo cuando uno se empeña en correr en solitario, y en los otros se acaba imponiendo el afán de desalojar al ganador por encima de cualquier otra consideración.
El poder local es una de las palancas decisivas para la articulación de una mayoría nacional. Así lo han venido demostrando las sucesivas alternancias que se produjeron en su seno, luego trasladadas al gobierno de la nación. Esa posición está a punto de perderla el PP si enfrente se coaligan las llamadas fuerzas de izquierda, con la colaboración o no de alguna otra bisagra, caso de C’s, con ganas de participar en el reparto de los presupuestos públicos. Continue Reading ▶






