Ha logrado polarizar la atención del país en torno a su sueño, la ensoñación de un gobernante perjuro que escapa de sus obligaciones reales ocultándose tras una bandera facciosa. Como el diestro que lleva al toro embebido entre los pliegues de su capa, el sedicioso hurta su figura del juicio político, y del penal, agitando amenazas merecedoras de un “hasta aquí llegó la broma”.
El hecho de que ese corte no se haya producido hasta ahora, y van ya muchos años de toreo, lo acaba de escribir magistralmente Nicolás Redondo Terreros. Transcribo lo que difícilmente se puede expresar mejor:
“El problema es que los que provocan nuestra necesidad de renovar continuamente esos pactos de convivencia siempre han querido más y nunca han trasladado ese espíritu convivencial a la sociedad catalana. Llevamos actuando de este modo desde 1978, siempre buscando cómo satisfacer a los nacionalistas catalanes.
Tal ha sido nuestro esfuerzo por contentar a los independentistas que hemos sonreído para templar gaitas cuando insultaban a los andaluces o extremeños, hemos callado, cuando la confusión entre lo público y lo privado en Cataluña se confundía hasta provocar vergüenza ajena y hemos mirado hacia otro lado para que pudieran imponer una homogeneización social imposible en una sociedad moderna. Continue Reading ▶






